Recta final de PP y PSOE en las cajas

Miguel Á. Rodríguez

ECONOMÍA

El futuro de Caixanova y Caixa Galicia, pendiente de un pacto Xunta-Gobierno que el Banco de España exige resolver en «días»

21 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Nueve meses después de que la Xunta comenzase a hablar del futuro de las cajas gallegas, la propuesta fusión gallega sigue en el aire. Como también son todavía incógnitas las alianzas que elegirían en solitario Caixanova y Caixa Galicia si se descarta el proyecto de integración autonómica. PP y PSOE negocian contra el reloj una salida al sector financiero gallego, apremiados por el Banco de España, que exige una propuesta formal en cuestión de días.

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¿Se fusionarán las cajas gallegas? Hoy por hoy la posibilidad sigue en el aire desde que, en noviembre del 2009, el presidente Feijoo hiciera pública la apuesta de su Ejecutivo por esta estrategia para las dos entidades gallegas y el BNG la secundase. Caixa Galicia quiere. La cúpula de Caixanova, no. Pero la decisión tendrá mucho de política. Y no será posible sin un acuerdo entre el PP y el PSOE. Hasta ahora, los socialistas se han alineado con el «no» de Caixanova. Pero las conversaciones siguen abiertas, pese al bloqueo del diálogo sobre el recurso a la ley de cajas, la «herramienta» elegida para dotar a Galicia de un nuevo marco regulatorio en materia financiera que, entre otras cuestiones, implicaba renovar los órganos de gobierno de las cajas. Amplios sectores del PSOE quieren la fusión para que Galicia no pierda sus cajas. La principal oposición está radicada en Vigo. El Banco de España exige una decisión en cuestión de días

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¿Por qué deberían fusionarse Caixa Galicia y Caixanova? Es la única posibilidad de garantizar la galleguidad de la futura caja fusionada. Ninguna de las dos entidades puede continuar en solitario, según reconoció el propio presidente de la Xunta en un discurso en Vigo. Y la alternativa a una fusión entre ellas pasa por alianzas con entidades de fuera que implicarían la salida de Galicia de los centros de decisión. La Xunta propuso una fusión paritaria e igualitaria, con independencia de cuál sea la caja más grande. 3 ¿Es viable la fusión gallega? La única auditoría técnica encargada para averiguar la viabilidad de la alianza es la elaborada por KPMG entre diciembre del 2009 y enero de este año. Un equipo de 50 auditores concluyó que sí. La fusión precisaría 1.190 millones de euros del fondo estatal de ayudas (FROB), de los que 485 abonarían el coste de la reestructuración y el resto capitalizaría a la nueva entidad. Habría que prescindir de 1.295 empleos (un 92% de ellos mediante prejubilaciones durante dos años) y cerrar 280 oficinas. Se crearía la quinta caja de España por número de activos y la operación estaría amortizada en el 2013. Entre el 2010 y el 2015 la caja fusionada generaría un beneficio bruto de 2.651 millones de euros.

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¿Apoya el Banco de España la operación? El gobernador del Banco de España, Fernández Ordóñez, dijo en Galicia que solo atendería criterios técnicos y haría sus propias cuentas. Pero en la práctica sería difícil un boicot de la fusión con el acuerdo del Gobierno, la Xunta y las cajas. Las ratios de Caixanova y Caixa Galicia salen bien paradas en comparación con el resto de fusiones propuestas en España (Cataluña, Andalucía o Castilla y León). Según los datos que se conocen, las gallegas tienen menos morosidad, igualan o superan la solvencia de las demás y son tanto o más eficientes que el resto.

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¿Pueden seguir en solitario las cajas gallegas? Es casi imposible. Aunque ambas lo estudian oficialmente, el director general de Caixanova, José Luis Pego, lo consideró inviable en una carta dirigida a los trabajadores el 17 de noviembre del 2009. Y Caixa Galicia también lo ha admitido así delante del presidente de la Xunta, según reveló Feijoo en Vigo cuando explicó públicamente su proyecto de fusión. Antes del estallido de la crisis (2007), Caixanova ganaba 186 millones netos al año, tenía 27.508 millones en activos, con una red de 737 oficinas y 3.084 empleados. Al cierre del 2009, las ganancias se redujeron hasta los 144 millones y se cerraron 174 oficinas. Para mantener los datos, la caja vendió algunas participaciones empresariales claves (Caser, Sacyr o Unión Fenosa, entre otras). A Caixa Galicia le ocurre lo mismo. A finales del 2007 ganaba 401 millones, con 47.726 millones en activos, 893 oficinas y 5.308 empleados. Al cierre del 2009 ganó 91 millones, había cerrado 65 sucursales y reducido su plantilla en 747 efectivos (Caixa Galicia ha vendido su participación en Unión Fenosa o, más recientemente, en Galp). Además, la crisis obliga a las entidades a financiar sus créditos en el mercado internacional. Sin una dimensión mínima (que el Banco de España fija en al menos 50.000 millones en activos) el coste de esta financiación mayorista las haría poco competitivas. El regulador quiere como máximo 10 cajas, a partir de las 45 actuales. Y las quiere más parecidas a los bancos, dotadas de cuotas participativas con derechos políticos (casi como acciones).

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¿Si no hay fusión, cuáles son las alternativas? Caixanova estudia su integración en el sistema institucional de protección (SIP) promovido por Cajastur, Caja Cantabria, Caja Murcia y la balear Sa Nostra. También explora su integración en Banca Cívica (otra SIP promovida por las entidades de Navarra, Caja Canarias, Ávila y Segovia). Caixa Galicia estudia la fusión gallega, un SIP fuera de Galicia o su integración en Caja Madrid a través de otro SIP. 7 ¿Podría el Banco de España intervenir alguna caja gallega? No sería fácil, a juzgar por los datos oficiales, que, hasta el momento, nadie ha puesto en duda. Intervenir implicaría admitir que el regulador no ha fiscalizado bien a las entidades. Hasta ahora, el Banco de España solo ha intervenido Caja Castilla-La Mancha, con un deterioro de activos muy superior al resto de entidades. Pero existe el rumor de que se estudia otra acción para acelerar la reestructuración del sector, mucho más lenta de lo previsto. El FROB termina oficialmente en junio. El Gobierno ya ha anunciado que pedirá una prórroga en Bruselas. Pero en dos meses deberían conocerse los movimientos de todas las cajas. 8 ¿Seguirán los actuales equipos directivos? El presidente de Caixanova, Julio Fernández Gayoso, solo podría quedarse saliéndose de la Lorca (la ley de órganos rectores de las cajas), que prohíbe una reelección con más de 70 años cumplidos. Podría conseguirlo si logra situarse al frente de un SIP con una ficha bancaria, pero nunca dirigiendo una caja, bien Caixanova en solitario o bien la nueva entidad fusionada. El director general de Caixa Galicia, José Luis Méndez, podría ser reelegido por edad. Pero le ha comunicado a la Xunta que su continuidad nunca se antepondría si fuese un obstáculo para la fusión.