Los sindicatos creen que Caixanova desplaza a 200 empleados a sucursales para abordar un SIP con entidades no gallegas

M.?Á?.R.

ECONOMÍA

19 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Caixanova emprendió hace varias semanas una reestructuración de sus servicios centrales que los sindicatos consideran un «ensayo» para el abordaje a corto plazo de un sistema institucional de protección (SIP) con entidades no gallegas. La reorganización ha afectado a 200 personas menores de 40 años y con menos de quince de antigüedad en la empresa. La intención es que se incorporen a oficinas de toda Galicia y abandonen los servicios centrales. Para ello recibieron un curso de formación de tres días, que se completó con otras quince jornadas prácticas en las sucursales.

Según la propia entidad, la medida es temporal y responde a la necesidad de reforzar las líneas comerciales de las oficinas, reemplazar a los equipos volantes y cubrir los puestos mantenidos con contratos temporales que no han sido renovados.

Pero desde la CIG entienden que el aligeramiento de los servicios centrales es una preparación para la integración de Caixanova en un SIP con entidades de fuera de Galicia, que provocará la pérdida de decisión en este departamento de la caja. Caixanova estudió en los últimos días su incorporación a la alianza promovida por Caja Cantabria, Caja Murcia, Cajastur y la balear Sa Nostra. Y exploró su entrada en Banca Cívica, el otro SIP capitaneado por Caja Navarra con Caja Canarias y las entidades de Burgos, Ávila y Segovia.

La intención de la cúpula de Caixanova es someter a la consideración del consejo de administración alguna de estas alianzas, posiblemente en marzo o a lo sumo en abril, respondiendo así a la «urgencia» demandada por el Banco de España.

El regulador del sistema financiero apremió a las dos cajas gallegas en los últimos días para que despejen con máxima celeridad sus opciones de futuro. Esta premura es compartida por el Ministerio de Economía, cuya titular, Elena Salgado, manifestó esta semana en el Parlamento que las gallegas están entre las cajas españolas que todavía no le han aclarado sus estrategias al Banco de España.