Una historia del siglo pasado

La Voz

ECONOMÍA

14 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Sin duda, el último decenio ha sido el período más negro para el tejido empresarial gallego, pero la de las deslocalizaciones es una tendencia que se arrastra desde el siglo pasado. Cuando España aún arrastraba las consecuencias de la autarquía, Conagra protagonizó el primer desembarco estadounidense en la comunidad, al adquirir Gallega de Piensos. De la unión surgió Saprogal, que con su particular sistema de producción, se convirtió en líder del sector en España y Portugal. Casi 40 años después de la operación de Conagra, otra firma estadounidense, Carlyle, adquirió la firma gallega. Otros clásicos corrieron peor suerte. Es el caso de La Toja: la jabonera fue pasando de manos hasta que la multinacional Henkel decretó el cierre de su planta de Culleredo para trasladar la producción a Alemania y Eslovaquia. La desgalleguización golpeó por todos los flancos. Por el financiero atacó la lusa Caixa Geral de Depósitos, que tomó las riendas del vigués Banco Simeón. Otra firma lusa, Cimpor, se hizo con la clásica cementera Corporación Noroeste, por la que pagó unos 90 millones de euros. Eroski se unió a Vegonsa para gestionar su negocio en la comunidad, mientras que Arriva tiñó de blanco y verde los clásicos buses de Transportes Finisterre.