El Gobierno pone encima de la mesa las líneas de trabajo del diálogo social con la aprobación de sindicatos y empresarios
06 feb 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Desde diferentes ámbitos se ha estado planteando la necesidad de reformar el mercado de trabajo. Las propuestas han sido absolutamente diferentes. Este año no hubo acuerdo de negociación colectiva y se rompió, en julio pasado, el diálogo social. Más tarde, sindicatos y empresarios retomaron el diálogo desbloqueando los convenios y parece próximo un pacto. En estos momentos, el Gobierno ha colocado una propuesta de reforma laboral encima de la mesa.
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¿La crisis económica en quiénes ha incidido de forma especialmente intensa?
La crisis financiera internacional estalló en agosto del 2007, lo que permite tener una referencia para valorar qué colectivos, en términos cuantitativos, han resultado especialmente afectados. Entre el tercer trimestre del 2007 y el cuarto del 2009, el número de ocupados -personas que trabajan- ha descendido en 1.865.000, de los que 1.377.000 son asalariados. El paro se ha incrementado en 2.535.000 personas. Hay, por ello, 670.000 personas que se han incorporado al mercado laboral y no han encontrado empleo. En relación con los que trabajan por cuenta ajena, los asalariados, hay 125.000 trabajadores fijos más, con contrato indefinido. Por contra, son 1.502.000 trabajadores con contrato temporal menos. Es obvio que la forma de abordar esta crisis ha consistido en despedir, por terminación de contrato principalmente, a los trabajadores temporales. La reducción ha sido de un 28% de los existentes.
Son los menores de 25 años los que han sufrido en mayor medida el impacto de la crisis: el número de ocupados se ha reducido un 39%, cuatro veces más que la media (9%). Debido a ello ahora 2 de cada 5 jóvenes que quieren trabajar están en paro. Por sexos, su incidencia es mucho mayor en los hombres: por cada mujer que perdió su trabajo, lo han hecho 8 hombres. Esto se debe a que uno de cada dos empleos perdidos es en la construcción, (en el 2007 las mujeres eran el 6% del sector) y uno de cada tres en la industria (en el 2007 solo el 25% de las personas que trabajaban en ella eran mujeres).
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¿Qué líneas de actuación se plantean para reducir la temporalidad en el mercado de trabajo?
Desde el Gobierno se propone actuar incrementando la diferencia ya existente en las cotizaciones por desempleo de los contratos temporales y los indefinidos. Ahora es de 1,2 puntos (de 5,50% al 6,70%) y podría aumentarse de forma que también contemple la incidencia que cada uno tiene en el gasto en prestaciones por desempleo. En la actualidad, las cotizaciones de los contratos indefinidos son las que financian en parte el desempleo generado por los contratos temporales. Una distribución de los costes más ajustada situaría en una posición más acorde con la realidad cada una de las modalidades. Si al mismo tiempo se incrementa la indemnización por terminación del contrato temporal, estamos con un mayor equilibrio de costes que desincentivará la utilización de este instrumento para trabajos que no tienen esa consideración.
Una mayor estabilidad redundaría, por un lado, en un incremento de la competitividad de las empresas, porque no cabe duda que se impulsa la formación permanente de los trabajadores y, por otro, posibilitaría una planificación a más largo plazo de las economías familiares, con lo que eso supone en el consumo de los hogares, generando más riqueza.
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¿Qué actuaciones se proponen para resolver el problema del empleo juvenil?
Las iniciativas están dirigidas al colectivo de jóvenes sin formación profesional, que son los más castigados por el desempleo. Para ello apuesta por convenios entre los servicios públicos de empleo estatal y de las comunidades autónomas, cofinanciados por ambas partes, con actuaciones de orientación, empleo y formación. Además, propone que los jóvenes con contratos para la formación puedan tener derecho a prestaciones por desempleo, de las que carecen. Se plantea la mejora de la ocupación de los jóvenes por medio de formación para el empleo.
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¿Se plantea la implantación del modelo alemán de reducción de jornada como sistema de ajuste temporal?
Una de las características de la crisis actual es la escasa utilización de expedientes de regulación de empleo de suspensión o reducción de jornada. Si se atiende a otras crisis anteriores vemos cómo en relación con la de 1982 estos expedientes se están usando un 60% menos, casi un 40% menos que en 1993. Eso se ha hecho eliminando puestos de trabajo, temporales pero puestos de trabajo en definitiva, en vez de distribuir el tiempo existente entre todos los trabajadores. Para ello se podrían introducir modificaciones legales relativas tanto a las cotizaciones empresariales como con la protección por desempleo.
Además existen otras líneas de actuación sobre la mesa que pueden servir como un punto de partida para el diálogo social. Punto de partida que ni empresarios ni sindicatos han desestimado, sino valorado positivamente.