Gerardo Díaz Ferrán llegó a la presidencia de la CEOE en junio del 2007 de la mano de su antecesor, José María Cuevas, y la organización le recibió con los brazos abiertos porque respondía al perfil de «un empresario del siglo XXI». Sin embargo, el equipo anterior no encajó con su política y pronto surgieron las discrepancias y las salidas con indemnizaciones millonarias. Ahora, parte de sus negocios hacen aguas y ayer en los pasillos del Congreso no se hablaba de otra cosa. Sus señorías se mostraban impresionadas por la marcha de los negocios del patrón de patronos y casi habían olvidado que el pasado 16 de diciembre, los órganos de gobierno de la Confederación hicieron piña con su presidente. Los parlamentarios que entraban en el salón de plenos o después de que salieran de él se vieron obligados a responder a las preguntas de los periodistas sobre el papel de Díaz Ferrán al frente de CEOE, salvo el presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, quien tan solo balbuceó «yo, no».
Para CC.?OO. y UGT la visión que debe prevalecer de Díaz Ferrán es la de que se trata del presidente de la CEOE, elegido por las asociaciones que constituyen la gran patronal. «Nosotros negociamos con la institución, nunca con personajes. Esperemos que nada de esto enturbie el diálogo social», comentaron los portavoces de ambas formaciones sindicales.