«Hay que ser pacientes y no presas del pánico vendedor»

Miguel Á. Rodríguez

ECONOMÍA

Para el recién elegido presidente de los economistas españoles, la crisis de la Bolsa no es más que un acto reflejo de la situación internacional de los mercados. En opinión de Valentí Pich, esta sacudida del parqué no tiene por qué traducirse en una recesión económica del país, aunque admite que en España hay «evidentes síntomas de una desaceleración». Su recomendación para los pequeños inversores pasa por aplicar largas dosis de paciencia y calma ante estas «convulsiones». -¿Por qué cae la Bolsa? -Creo que hay un eco fundamental, que es la incertidumbre que viven los mercados desde agosto del año pasado. Hay una sensación pesimista sobre los problemas de liquidez y de solvencia, arrastrados por la amenaza de recesión en Estados Unidos. -¿La dependencia del Ibex de unos pocos valores distorsiona una lectura correcta de lo que en realidad ocurre en el mercado de valores? -Yo diría que una cosa es el problema que tiene el índice general de la Bolsa y otro bien distinto lo que le está ocurriendo al inversor individual. -¿Y qué debe hacer ahora el pequeño inversor? -Hay que ser pacientes y no presas del pánico vendedor. Hay que saber invertir a medio y largo plazo. Vender antes de tiempo podría llevar al pequeño inversor a perder mucho dinero. Y comprar mal tampoco es recomendable. -¿Este aviso del parqué madrileño anticipa un desplome de la economía en España? -Creo que no. Pero soy economista, no adivino. No podemos hablar de recesión cuando seguimos creciendo a ritmos elevados. Tenemos un crecimiento continuado desde hace 13 años, en los que hemos creado empleo y contado con índices de inflación razonables. Ahora hay datos negativos, como la inflación, la caída del comercio exterior, los sustos del paro, la incertidumbre financiera y otro pilar básico, que es el consumo privado y el mercado residencial, que parecen haber agotado un modelo. Todo ello dibuja un panorama incierto, pero no necesariamente pesimista. Yo creo que hay que hablar de una cierta desaceleración. -¿Le queda recorrido a este desplome de la Bolsa? -Hasta hace poco había una sensación internacional de robustez en el crecimiento mundial. Aquí se había aguantado bien la subida del petróleo. Las turbulencias financieras no parecían haber afectado a la economía real. Pero en apenas un mes la sensación ha cambiado. Y la tendencia ahora es difícil de parar y con un alcance realmente imposible de pronosticar. Es el momento de esperar y aguantar.