Los pronósticos que manejan los economistas y académicos sobre la previsible evolución del IPC durante el 2008 contradicen la estimaciones del presidente Zapatero, quien ha asegurado que la inflación se situará en marzo en torno al 3%. El año ha arrancado con la cotización internacional del crudo en máximos históricos y con la amenaza de un nuevo repunte en los alimentos, un mercado este último lastrado por la especulación en torno a los cereales.
Ante este escenario, las predicciones de los entendidos se hallan desprovistas de cualquier dosis de optimismo. Al menos, en lo que se refiere al corto plazo. Ángel Laborda, director del gabinete de coyuntura y estadística de la Fundación de las Cajas de Ahorro (Funcas), prevé que el IPC se situará en los dos primeros meses en el entorno del 4,4% en tasa interanual; y que será a partir de ese período cuando se incremente más moderadamente. Para que se cumpliese la estimación del Gobierno la desaceleración del IPC tendría que ser extremadamente brusca entre febrero y marzo, algo que es posible, pero poco probable. Juan Ares, profesor y miembro del equipo que redacta el boletín de coyuntura económica que difunde la Fundación Caixa Galicia, lo explica así: «No es nada fácil hacer vaticinios, pero dada la actual cotización del crudo resulta complicado prever una ?desaceleración».
Los gigantes
Los expertos consideran que los dos factores que más influyen en el aumento de los precios en España (alimentos y petróleo) no son de índole coyuntural. Los grandes países emergentes, como Brasil, la India o China, encadenan varios ejercicios de crecimiento, lo que ha disparado su demanda de crudo, minerales y cereales. Esa fase expansiva, lejos de ser transitoria, continuará, de forma que las cotizaciones podrían seguir al alza.
Xosé Carlos Arias, catedrático de la Universidade de Vigo, explica que el fenómeno de la inflación tiene un componente psicológico: «Unha expectativa de inflación pode conducir a fenómeno obxectivo de suba de prezos; por iso é importante ver cómo se van comportar os axentes económicos: non e doado facer pronósticos porque estamos nun mercado delicado, pero as previsións apuntan a que os prezos se moderarán na segunda metade do ano».
Este es también el horizonte que vislumbran los organismos oficiales y que maneja el propio Banco Central Europeo. Los precios permanecerán altos al menos seis meses, especialmente en aquellos países con una gran dependencia energética y deficitarios en materias primas, como es el caso de España.