El grupo gallego Bricoking vende desde Asia materiales de bricolaje y decoración a países europeos
05 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.El grupo gallego Jaerod, que engloba a empresas como Bricoking, tiene funcionando, desde hace un año, una oficina exportadora en China. Suministra a España y a países europeos productos de bricolaje y decoración del hogar. Tomás de Wagen (1981), director de Jaerod Shangai habla de la aventura gallega en el país. -¿Por qué el grupo Jaerod va a China? -Bricoking compraba gran parte de sus productos a proveedores que eran importadores de China. Fue entonces cuando decidió instalarse allí. A finales del 2005, Jaerod Shangai era una oficina de representación dedicada a estudiar el mercado chino y, una vez que se identificó a los proveedores, comenzó su actividad exportadora. -¿Distribuyen sólo a Bricoking? -También a compañías de Italia, Portugal y Bélgica. Ahora esperamos cerrar contratos en Venezuela. Será en un mes o dos. -¿Tienen planes para montar una fábrica en territorio asiático? -Estudiamos la posibilidad de participar o comprar una fábrica en China. -Irse a producir a Asia no es demasiado popular. -Sí. Pero es una cuestión de ventajas competitiva de un país respecto a otro, y la obligación de reciclarse por parte del país que ha perdido esa ventaja. Holanda y Bélgica, por ejemplo, eran líderes industriales en Europa hace 40 años. Ahora no tienen una sola fábrica. Sin embargo, esa deslocalización no ha generado el desempleo que se ha podido producir en otras zonas del mundo. Cada lugar tiene que identificar en qué puede ser más competitivo y apostar por ello. -¿Cuáles son las actuales exigencias del mercado? -Las fronteras se han abierto de tal manera, que hoy se encuentran rivalesdonde antes no los había. Para poder ser competitivos en el sector del bricolaje y de la decoración lo interesante para nosotros era comprar directamente en China y exportar desde allí. Si allí montamos una fábrica, será española. -¿Y lo de vender en aquel mercado? -No negamos la posibilidad. Pero una cosa es comprar allí y otra, vender. Carrefour o Ikea llevan diez años allí, pero sin beneficios. Los chinos han salido de un régimen comunista mal enfocado al consumo tal y como se entiende en Occidente. -¿Tienen contacto con otras empresas españolas allí asentadas? -No. Carecemos de una red que permita ese intercambio de recursos e ideas. No ocurre así con los alemanes o los italianos que cada semana están con ponencias, mesas redondas... -¿Y el empresariado gallego que va a China? -Necesita más preparación. Muchos quieren ir muy deprisa y allí las prisas se pagan. Es una cultura distinta y no se puede implantar un negocio en un sitio donde no encaja. Hay que ser flexibles.