Ford despedirá a otras 14.000 personas para salir de la crisis

Óscar Santamaría CORRESPONSAL | NUEVA YORK

ECONOMÍA

El grueso de las reformas se concentran en América del Norte Con este nuevo recorte, suprimirá un total de 45.000 puestos y cerrará 16 fábricas

15 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Ford, el segundo fabricante de automóviles de Estados Unidos, ha revisado su plan de reestructuración y ayer anunció 10.000 nuevos despidos. En total, la estrategia para recuperar el terreno perdido en el mercado doméstico y salir de los números rojos pasa por deshacerse de cerca de 45.000 trabajadores, un tercio de su plantilla, y cerrar 16 fábricas, dos más de las anunciadas meses atrás. La mayoría de estos recortes -4.000 ya se han llevado a cabo en el primer trimestre de este año- se ejecutarán antes de finales del 2008, cuatro años antes de lo previsto, fecha en la que su capacidad de producción se habrá reducido en un 26% respecto a los niveles del 2005. El gigante de Detroit presentó ayer la versión actualizada de su plan «Hacia delante», cuyo objetivo es ahorrar costes por un valor de 5.000 millones de dólares, para lo cual también ofrecerá un programa de bajas incentivadas a más de 75.000 empleados a tiempo parcial que trabajan en Estados Unidos. La finalidad es reducir su tamaño para ganar competitividad en un sector cada vez más cerrado y en el que despuntan las marcas asiáticas como Toyota, que el pasado mes de julio adelantó por primera vez a Ford en volumen de ventas en América del Norte. Según sus previsiones, la compañía volverá a ser rentable en esta división «no antes del 2009» a costa de reducir su cuota de mercado en este país hasta un 14 o 15%. Modelo obsoleto «Lo que pasa, simplemente, es que el modelo de negocio que hemos utilizado durante décadas en Estados Unidos ya no funciona», reconoció Mark Fields, presidente de la marca para América del Norte. El ejemplo más contundente de ello son los 1.400 millones de dólares que perdió durante la primera mitad de este año. «Estas decisiones tienen dolorosas consecuencias para muchos de nuestros leales empleados. Pero los rápidos cambios en la demanda de los consumidores y el alza en los precios energéticos hace que tengamos que seguir trabajando para arreglar lo que no funciona en la empresa», dijo Bill Ford, bisnieto del fundador de la marca y actual presidente ejecutivo, que hace apenas una semana renunció por sorpresa como director ejecutivo de la firma, puesto que ocupa ya Allan Mulally, quien fue el arquitecto de la resurrección de Boeing y en quien Ford ha puesto buena parte de sus esperanzas para salir del profundo bache por el que atraviesa. Wall Street acogió con tibieza el nuevo plan, pero la mayoría de los analistas sugirió que serán necesarios recortes aún más profundos en el corto y mediano plazo, o al menos habrá que poner a la venta algunas de sus marcas de lujo, como hizo con Aston Martin. Todo apunta a que ahora será Jaguar.