Tranquilidad en los aeropuertos de Galicia durante el primer día de la protesta de los pilotos La reunión convocada en la tarde de ayer no llegó a celebrarse, según la aerolínea.
10 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?ese a que el domingo las conversaciones entre Iberia y el Sepla fueron declaradas oficialmente rotas, dando comienzo así la primera de las siete jornadas de huelga previstas por los pilotos, en la mañana de ayer la empresa convocó de nuevo al comité para «reiterarle por escrito las garantías de mantenimiento de empleo a todos los pilotos de la compañía». Los cinco millones de euros diarios de pérdidas que calcula Iberia que le supondrá la huelga -un tercio de los beneficios del 2005- hacen que la aerolínea sea la principal interesada en encontrar una salida negociada al conflicto. Así, a las 20.00 horas tendría que haber dado comienzo en la sede de la firma en Madrid una reunión con los representantes sindicales, un encuentro que, según fuentes de Iberia, no llegó a celebrarse. «Los directivos de la compañía les han entregado a los representantes del Sepla la propuesta por escrito y ellos, después de mirarla por encima, se han negado a recogerla», señalaron las mismas fuentes. La versión ofrecida por el jefe de la sección sindical del Sepla-Iberia, Bernardo Obrador, a su salida de la sede de la aerolínea difería de la dada por Iberia: Obrador negó haber recibido una garantía por escrito, tal y como el sindicato había pedido, por lo que las negociaciones quedaron suspendidas. No aclaró si se reanudarían en el día de hoy. Paralelamente a las batallas que se libraban en los despachos, la primera jornada de huelga se vivió «con normalidad» en los aeropuertos, según confirmaron AENA e Iberia. En Lavacolla, los pasajeros vivieron con inquietud una jornada en la que el mayor temor era el overbooking . En las oficinas de Iberia sí hubo puntas de trabajo con colas de hasta medio centenar de personas que intentaban cambiar billetes, pero no hubo incidencias. En Peinador, el principal beneficiado fue Spanair, cuyos vuelos salían llenos. Algunos viajeros que intentaban encontrar una plaza de última hora tuvieron que quedarse en tierra.? En Alvedro, el día también estuvo marcado por la «tranquilidad», según el personal de tierra. De los más de mil pasajeros afectados, apenas se presentaron un centenar. Las mayores quejas fueron por algunos retrasos.