Se trata de «prevenir que una situación similar se repita en el futuro». La Comisión Europea no está dispuesta a hacer la vista gorda con Grecia y ayer decidió abrir un procedimiento de infracción contra este país por haber falseado, de manera reiterada, sus indicadores con el fin de adoptar el euro desde su lanzamiento en el 2002. Bruselas considera que el caso heleno minó la credibilidad en el sistema estadístico comunitario, pero de momento evita hablar de sanciones de tipo político o económico. La decisión del acceso de Grecia a la moneda única se produjo en el año 2000, tomando como referencia los datos de 1999 que habían sido previamente falseados. Pero no fue hasta hace unos meses -con el cambio de gobierno en Atenas- cuando se pudo comprobar que en aquel momento el país no cumplía con los requisitos para adoptar el euro. Pese a que la pertenencia de Grecia a la llamada Eurozona no se pone en duda, el Ejecutivo comunitario sí está dispuesto a sancionar el comportamiento de las autoridades helenas. Bruselas envió a Atenas una carta de emplazamiento, primer paso de un procedimiento de infracción, con el objetivo, según la Comisión, de «prevenir que una situación similar se repita en el futuro». El colegio de comisarios aprobó un informe que señala las «lagunas del sistema» griego, en particular en el terreno de las cuentas nacionales y las del sector público, lagunas que denotan, dice el documento, «riesgos persistentes del sistema en importantes departamentos de la Administración griega». Ahora bien, el propósito de este procedimiento es conseguir que Atenas corrija las deficiencias detectadas en su sistema de elaboración de estadísticas sobre déficit público para poder contar en el futuro con cifras fiables. Por lo tanto, es un proceso que no derivará en la imposición de sanciones o en la retención de fondos de cohesión a Grecia. De hecho, este abanico de sanciones sólo están tipificados para los casos de déficit público excesivo, pero no expresamente para la falsificación estadística, aunque el fin de esta falsificación fuese evitar el déficit excesivo. Según las investigaciones hechas por los servicios de la Comisión, durante el período que abarca del 1997 al 2003, las autoridades griegas estuvieron comunicando cifras de déficit público que en realidad eran 2,1 puntos más bajas de las reales. En cualquier caso, todos esos años, Grecia registró un endeudamiento presupuestario superior al 3% del PIB que marca como límite el Pacto de Estabilidad.