En una rápida visita a Cambados, Schwartz explicó que en los astilleros gallegos ha habido un exceso de mantenimiento de mano de obra en lugar de buscar una productividad real
15 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?edro Schwartz opina que el recorte en la libertad de horarios perjudica al feminismo y que Zapatero «es un histérico» que debería apoyar más a Pedro Solbes. Este maestro de la economía, considerado como uno de los padres del liberalismo en España, impartió ayer una charla a los alumnos del instituto Asorey. Antes, opinó sobre los astilleros gallegos y el Plan Galicia. «A Don Manuel no quiero criticarlo, aunque Aznar fue una bendición para el PP», dice. -¿Cuál debería ser la intervención del Estado en Izar? -Estamos en un momento en que los fletes de transporte están por las nubes. Segundo, los astilleros de Corea están a tope, no dan para más y es un mercado dulce. Si en ese mercado tan dulce esas compañías no son capaces de conseguir contratos, entonces tienen que mirarse a sí mismas. Se habla de dumping coreano. Yo no creo que sea dumping , que estén vendiendo a bajo coste. Ellos ganan dinero con los barcos, lo que ocurre es que aquello está automatizado y los barcos españoles son de muy buena calidad, especialmente los metaneros, pero no ha habido automatización y sí un exceso de mantenimiento de mano de obra en vez de hacer que fueran productivos. Creo que hay un punto en que empieza a ocurrir como con Hunosa, que a Izar se le da dinero porque protesta, pero no para producir algo, y me da mucha pena porque me han dicho que los barcos son buenísimos. -¿Qué opina del Plan ?Galicia? -Hace tiempo que vengo a Galicia y estoy asombrado del avance. Todo lo que sea mejorar las infraestructuras de transporte y comunicación me parece que es algo en lo que el Estado puede tener un papel importante, aunque se puede hacer con ayuda de la empresa privada. Está bien que haya un Plan Galicia, pero habría que pensar en otros ejemplos. Aquí hay grandes empresas que han triunfado en el mundo. Me han dicho que el albariño empieza ahora a venderse en Asia y en todo el mundo. Y ése es el Plan Galicia, vender fuera.