La UE genera desconfianza económica al no sancionar a Francia y Alemania

La Voz

ECONOMÍA

Ambos países obtienen licencia para incurrir por tercer año consecutivo en déficit excesivo El BCE critica con dureza la decisión y dice que encierra «serios peligros».

25 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

El Pacto de Estabilidad del euro quedó ayer amenazado de muerte con la controvertida decisión adoptada por los ministros de Economía y Finanzas de los Quince (Ecofin), que acordaron suspender los procedimientos por déficit excesivo contra Francia y Alemania, países que espantan así el fantasma de las sanciones. El compromiso fue criticado con dureza por la Comisión Europea y por el Banco Central Europeo (BCE), por entender que se «salta las reglas» establecidas. El presidente del Gobierno español, José María Aznar, no dudó en hablar de «durísimo golpe» a la política de estabilidad de la Eurozona. El indulto recibido por París y Berlín abre también una importante fractura en el seno de los Quince, pues no contó con el aval de países como España, Austria, Holanda y Finlandia, que en todo momento apoyaron el procedimiento disciplinario impulsado por el comisario Pedro Solbes contra las dos principales economías europeas. Consecuencias La primera consecuencia del acuerdo de ayer es que Francia y Alemania seguirán arrastrando su déficit excesivo hasta el 2005, es decir, que el endeudamiento de sus finanzas públicas se mantendrá por encima del 3% de su producto interior bruto (PIB) durante cuatro años consecutivos sin que ocurra nada, cuando el Pacto de Estabilidad habla de la imposición de sanciones para estos casos. Según el acuerdo del Consejo Ecofin, que agrupa a los ministros de Economía de los Quince, a Francia le bastará con reducir su déficit estructural en un 0,8% del PIB en el 2004 y en al menos un 0,6% en el 2005. En el caso de Alemania, la petición de la UE se traduce en una reducción del déficit del 0,6% en el 2004 y al menos del 0,5% al año siguiente. El comisario europeo de Economía, Pedro Solbes, lamentó «profundamente» esta solución, al considerar que «no respeta los procedimientos establecidos en el Tratado y en el Pacto de Estabilidad, ni garantiza la igualdad de trato para los Estados miembros». El comisario de Asuntos Económicos se reserva la posibilidad de recurrir el derecho de recurrir los acuerdos del Ecofin ante la Justicia europea. En la misma línea, el Banco Central Europeo cree que la salida que se le ha dado a Francia y Alemania «acarrea serios peligros», ya que «socava la credibilidad del Pacto marco, así como la confianza en las finanzas públicas de los estados miembros de la zona euro». Mucho más duro se mostró el ministro holandés de Finanzas, Gerrit Zalm, quien argumentó que «el pacto ha sido suspendido», pues la Comisión «ha sido puesta a un lado, y eso es muy grave para Europa». Karl-Heinz Grasser, el representante austríaco y un activo opositor a la relajación del Pacto, juzgó las decisiones del Ecofin como un «acuerdo político inaceptable». Un mal día También Aznar resaltó que el de ayer era «un mal día para Europa y para la economía europea», pues apeló a que las normas tienen que ser «iguales para todos» y respetadas ¿Pero hasta qué punto se traduce la decisión del Ecofin en la muerte del Pacto de Estabilidad?. Públicamente nadie se atreve a certificar esta defunción. El propio ministro de Economía español, Rodrigo Rato, hablaba ayer de «mirar hacia delante», aunque aseguró que el indulto a Francia y Alemania ha sentado un precedente al que otros países podrán apelar. Otra cosa son los mensajes que filtran los líderes entre bastidores, pues son más de uno los que piensan que ayer la Unión Europea golpeó su propia credibilidad y la de su moneda, hiriendo mortalmente el principal instrumento que tienen los países para coordinar sus políticas económicas.