José Barea en la mitad de su conferencia lanzó una idea también defendida por el conselleiro de Economía, José Antonio Orza: ¿el déficit cero tiene que mantenerse con carácter permanente? No. Sin ser tan explícito, el catedrático defendió que en ocasiones es bueno que las deudas públicas reflejen ciertos números rojos , pero sólo en casos extremos y que se correspondan con verdaderas épocas de crisis económica y de una brusca caída del ciclo. En este contexto, una política restrictiva en el gasto lo único que generaría es un agravamiento de la situación económica y una mayor tensión social. Al llegar a este punto, Barea fue tajante en su planteamiento: «El Tratado de la Unión, en mi opinión, no prohíbe el déficit». Momentos después, el ex-asesor de Gobierno dejó a más de uno perplejo cuando advirtió que el propio Ministerio de Hacienda estaba incumpliendo sus compromisos ya que con motivo de la reforma del IRPF se estrechan los ingresos, y «el proyecto de ley no dice que entra en el margen presupuestario. Lo cual no parece lógico». El catedrático insistió en la importancia de que todas las administraciones territoriales hagan un control muy estricto de sus déficits. Tienen, recalcó, que mantenerlos en el nivel cero. Y si se pasan, porque les puedan aparecer gastos extraordinarios, tienen que recortar de otras partidas con el único objetivo de que el presupuesto se equilibre. En caso de no conseguirlo, el Gobierno central podría emitir deuda pero siempre que se haya diseñado un plan de actuación para lograr unas cuentas en total equilibrio. Lo cual no siempre es fácil.