Fidalgo podría apartar de sus cargos a su número dos tras la críticas hacia la gestión del sindicato José María Fidalgo todavía no ha alcanzado el ecuador de su mandato como secretario general de Comisiones Obreras, cuando ya le ha estallado en las manos una crisis grave. Los problemas surgieron cuando su número dos y responsable de Organización y Comunicación, Rodolfo Benito, cuestionó públicamente al secretario general del sindicato por permitir que sea el Gobierno el que marque el ritmo del diálogo social. En esta situación, Fidalgo baraja apartar de todos sus cargos a Benito.
08 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.La relación entre Fidalgo y Benito ha sido, desde la elección del primero, bastante frágil, pero la situación ha ido empeorando hasta alcanzar un punto álgido el pasado mes de enero. Entonces, con motivo de la presentación del balance sobre el 2001, Benito realizó duras críticas a su jefe y secretario del sindicato, Fidalgo. Y es que en su opinión, la organización no debe permitir que sea el gobierno el que marque el ritmo del diálogo social; cree que la central tendría que haber sido más dura criticando la reforma laboral, y que la ruptura de la unidad de acción con UGT perjudica a todo el movimiento sindical. Estas manifestaciones no gustaron a Fidalgo, que ahora reflexiona sobre la posibilidad de apartar a Rodolfo Benito de sus cargos. Además, sabe que la mayoría de las federaciones y de las uniones existentes en el seno de Comisiones Obreras estarían dispuestas a apoyar a su secretario general en la decisión que adopte, sea cual sea, con tal de conseguir resolver la brecha abierta en el sindicato. Advertencias Sin embargo, Rodolfo Benito ya se ha encargado de advertir de que si es apartado de sus responsabilidades por las discrepancias mantenidas sobre el funcionamiento de la central será entonces cuando se «abra una crisis irresponsable». En este sentido, Benito recordó que Fidalgo llegó a la secretaría general gracias a los apoyos que él y sus seguidores le concedieron en el VII Congreso Confederal, celebrado en el mes de abril del 2000. Tanto el máximo dirigente del sindicato como su secretario de Organización se han venido pronunciando sobre su enfrentamiento en los últimos días, aunque por separado. Fidalgo ironizó con que «las cosas están como están». Reconoció que «existen diferencias, que es necesario solucionar internamente» y, ante la pregunta sobre cuándo se producirá esa resolución, comentó con tono jocoso que «es posible que haya fecha para ello, pero a lo mejor no la hay». Todo apunta a que la búsqueda de una salida airosa a la conflictiva situación se producirá el próximo martes, en el seno de la ejecutiva confederal o en el secretariado. No obstante, encontrar una solución a un problema de estas características lleva tiempo. Además, el enfrentamiento entre ambos dirigentes podría conducir a un congreso extraordinario.