El optimista discurso sobre la recuperación económica al otro lado del Atlántico pronunciado el jueves por el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, y los temores inflacionistas en Europa debido a una posible subida de los precios tras la implantación del euro, volvieron a hacer mella ayer en la moneda única, que volvió a sufrir una fuerte depreciación y se situó en su nivel más bajo en seis meses. En el mercado de divisas de Londres, el euro cotizaba a media tarde a 0,8652 dólares, tras experimentar un descenso del 1,4%. Durante la jornada, su descenso fue continuado, y El Banco Central Europeo (BCE) fijó su cambio oficial en los 0,8663 dólares. Con este último cambio de mercado, el euro marca su peor cotización respecto a la divisa norteamericana desde el pasado 23 de julio. Desde finales del pasado año, el euro ha estado caracterizado por una persistente tendencia a la baja, interrumpida sólo en los días posteriores a su puesta en circulación, en los que el entusiasmo por la introducción del nuevo efectivo permitió a la moneda subir frente al dólar. Desde que comenzó el año, la moneda europea ha perdido algo más de un 3% de su valor. De poco ha servido en los últimos días la información sobre el éxito de la introducción del euro físico. Según el BCE, en el ámbito de los doce países socios, casi todas las transacciones se realizan ya en euros, si bien el proceso total de canje se limita al 65%.