Todo ciudadano podrá cambiar hasta dos millones y medio de pesetas en euros sin identificarse. A partir de esta cantidad, deberá mostrar su DNI. Así lo dice la ley y así se cumple en los bancos y cajas. Si la persona llega a una ventanilla con tres millones, por ejemplo, está obligada a enseñar al empleado su documentación, de la que tomará buena nota la entidad para informar a Hacienda. ¿Cómo evitar que un ciudadano cambie dos millones y medio hasta diez veces en distintos bancos? El Banco de España y el Ministerio de Economía no harán nada al respecto. Por lo que se ve, Hacienda no ha querido aprovechar la transición al euro para organizar una cacería contra el lavado de dinero. En esta ocasión, han optado por taparse los ojos. Por parte de las entidades financieras únicamente existe la obligación de informar cuando la operación de cambio se haga repetidas veces por la misma persona y en la misma oficina. El plazo para cambiar pesetas por euros en estas entidades termina en junio del 2002. Además, se puede acudir al Banco de España de forma indefinida para el canje. Normativa interna Hasta aquí la ley. Sin embargo, en muchos bancos y cajas existe una normativa interna por la que pueden pedir la identificación a los clientes siempre que lo estimen oportuno, y el Banco de España notificará los cambios a Hacienda «sea cual sea la cantidad, siempre que el cajero sospeche que hay un lavado de dinero». Este lavado podría ser, según una estanquera coruñesa que ayer se quedó sin euros, uno de los motivos que está generando la falta de monedas y billetes. «Mucha gente fue a cambiar pesetas negras por euros -que también serán negros-, los ha guardado en casa, y ahora sigue sacando billetes de pesetas para realizar sus compras».