02 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.
Galicia no fue excepción, sino regla. Los problemas de los bancos se repitieron en el resto de España y repercutieron sobre todo en el pequeño comercio. Las tiendas se quedaron rápidamente sin monedas para dar la vuelta, por lo que los negocios se vieron obligados a incumplir el código de buenas prácticas publicado por el BCE y dieron el cambio en pesetas. Las colas ante las entidades financieras y el colapso de los cajeros fue la tónica dominante. Únicamente las grandes superficies y los establecimientos de franquicias dispusieron de monedas para las devoluciones en euros, gracias a la operación de prealimentación de los tres últimos meses del 2001.