EL INTERÉS Y EL PACTO

La Voz

ECONOMÍA

F. GONZÁLEZ LAXE

25 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Hasta ahora, el euro ha funcionado en unas condiciones económicas satisfactorias a pesar de la pérdida de valor respecto al dólar. Pero se aprecia una falta de coordinación entre las políticas fiscales y las monetarias. Nos explicaremos. Se pide al BCE que baje los tipos para impulsar las economías, y da la impresión de que el BCE adopta el principio de que «cuanto más preocupados están los gobiernos, menor será la propensión del BCE a doblegarse a sus peticiones». La actitud de Duisenberg difícilmente se entiende porque si no se actúa sobre los tipos, los estados modificarán el pacto de estabilidad (que limitaba los déficits al 3% del PIB) para impulsar la economía. Si se acuerda su modificación (para atenuar los impactos de una recesión o desaceleración) se vería afectada la credibilidad del BCE y acentuaría la desconfianza sobre el euro. Uno de los grandes especialistas en la Unión Monetaria, Paul de Grauwe, de la Universidad de Lovaina, pidió que el BCE deje de comportarse como un «chiquillo», intentando crearse una imagen de luchador contra la inflación; y afronte con decisión medidas que los gobiernos demandan. La otra cuestión, la modificación del pacto de estabilidad, deberá ser atendida más tarde, cuando veamos la plena circulación del euro en la Europa a quince. Jugar a coyunturalista llevará al consejo a reconocer que los déficits ascienden en las fases recesivas. Y al estar en fase pre-electoral en Francia y Alemania, será fácil colegir que nadie quiere jugar con la economía, aunque exista una potente teoría de juegos.