LA REUNIÓN

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ECONOMÍA

MANUEL PORTELA OPINIÓN

17 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Ante un panorama de deterioro de las expectativas económicas ayer se celebró la reunión semestral del G-7. Ya es habitual que traten de resolver la eterna depresión de la economía japonesa. Lo distinto de otras cumbres es que el nuevo secretario del Tesoro de EE UU, Paul OïNeill, afirmase que «el mundo no puede contar con que EE UU sea el motor del crecimiento económico internacional», y que los europeos le respondiesen que «la eurozona no puede asumir el papel de locomotora mundial». Ya se había dicho que la nueva administración Bush sería más aislacionista que su predecesora e igual de dependiente de un dólar fuerte, pero si todo el mundo pide al resto que aumente su propia demanda interna entonces habría que comenzar a hablar de cambio de ciclo. Y negociar para tratar de relanzar la «abandonada» ronda comercial de la OMC. Y presionar a la OPEP para que sea más predecible en sus comportamientos. Y terminar las reformas del sistema financiero mundial para que pueda responder a cualquier problema que el precio de la energía o la disminución en el comercio internacional pueda provocar en las economías de los países emergentes.