Villalonga parece tener siempre un as guardado en la manga. Ya a comienzos de año, cuando parecía estar contra las cuerdas por el affaire de las stock options, el máximo directivo de la multinacional realizó una de sus famosas piruetas.
04 jun 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Firmó una alianza estratégica con el BBVA y se aseguró una vicepresidencia en el banco. Los medios financieros tradujeron este movimiento como un blindaje frente a las cada vez más fuertes presiones del Gobierno.
Pero, lo cierto es que la alianza contribuyó al deterioro de las ya maltrechas relaciones de Telefónica con el Ejecutivo y, en particular, con Rodrigo Rato. A la vista del malestar suscitado en el seno del Gobierno, el BBVA decidió rebajar la alianza con el intercambio de representantes de segundo nivel. De esa forma, ni Villalonga sería vicepresidente del banco, ni Francisco González iría con el mismo cargo a Telefónica. La alianza, que algunos calificaron de «mera foto», continúa adelante, aunque los acuerdos firmados están bajo la espada de Damocles de Competencia.
El BBVA, que había decidido tomar las riendas de su participación en la empresa, se encontró el 17 de marzo con una sorprendente noticia. Villalonga, a espaldas del consejo, había pactado la compra de la productora Endemol por un billón de pesetas. La adquisición obligaba al BBVA a realizar un fuerte desembolso adicional para alcanzar el 10% del capital de la teleco, tal y como figura en la alianza. Además, John de Mol, presidente de la productora, se convertía en el primer accionista particular de la operadora española.
La gota de Endemol fue la que colmó el vaso de la paciencia del banco vasco, que decidió tomar, en la medida de lo posible, las riendas de la compañía. De esta forma, cuando Villalonga planteó la fusión con KPN, tanto el BBVA como La Caixa decidieron no pasar por el aro de una alianza paritaria que consideraban que dañaba el valor de sus participaciones y el de la compañía. La grieta abierta entonces presagiaba el fin de una etapa en la compañía. Y comenzaron a sonar con fuerza otra vez los nombres de los posibles sustitutos, César Alierta, Eduardo Serra...
Aprovechar la confusión
Pero las aguas volvieron a su cauce y Villalonga aprovechó la confusión de las últimas semanas de abril para tapar la fallida fusión con otra operación de gran calado. En un alarde de poderío, compró el portal norteamericano Lycos por 2,3 billones de pesetas. La operación fue bendecida el pasado miércoles en el consejo de administración. Los nuevos proyectos del presidente de Telefónica son sus bazas para mantenerse en un puesto en el que ya lleva demasiado ejerciendo de equilibrista.