La nueva centenaria de Gres, que fue panadera y cocinera en O Agriño, lo celebró en su casa rodeada por su familia
02 ene 2021 . Actualizado a las 05:00 h.La casa de Manuela Arteaga Diéguez vivió ayer una fiesta doble: la matriarca celebraba junto a su onomástica un cumpleaños muy especial, su centenario. Sus cuatro hijos ?tres mujeres y un varón? estuvieron con ella en una jornada tan especial, en la que no le faltó ni una banda conmemorativa para acreditar que eran 100 los años que cumplía. Manuela lo festejó en Gres, su lugar de residencia de toda la vida. Allí fue panadera, y más tarde abrió con su marido taberna y casa de comidas.
Ella estaba al frente de los fogones. Con el río a la vista de la ventana, las truchas pronto fueron la especialidad del café-bar O Agriño, como llamaron al establecimiento. Hasta tal punto que cuenta su hija Maribel «que ela xa prefiría un escalo a unha troita». Cuando las preparaba por encargo, o al cocinar los también populares callos, ya les decía: «Probádeos vós, que eu xa vou chea de facelos». Y eso que nunca ha tenido problemas de alimentación. En todo un siglo de vida, no ha tenido que guardar dieta ni privarse de ningún alimento por cuestiones de salud: come por su propia mano, de todo, y con debilidad por los dulces, ya sean tartas, rosquillas ...
Una buena salud en la que ahora ve limitada la movilidad, y algún pequeño despiste de cabeza, pero que no le impide leer sin problemas de vista la prensa y las revistas, o disfrutar de documentales en televisión comentados por ella misma: «Que dentes ten ese bicho» o «menuda serpiente», se sorprende al ver aparecer fauna exótica en la pequeña pantalla. Sus mayores preferencias son las imágenes de flores, de las que disfrutó toda su vida.
Una vida en una familia que fue creciendo, con tres hijas que viven en Gres, Cira y Ledesma, y el mayor, que se fue más lejos de la comarca. Por eso su presencia fue duda hasta última hora, pero ayer por la mañana le pudo la morriña y viajó para estar junto a su madre. Tiene además nueve nietos y dos bisnietas.
Manuela tuvo también otra visita especial, el alcalde cruceño, Luis Taboada, y el edil Julio López. Le entregaron un ramo de flores, y comentaba el alcalde que encontró a la nueva centenaria «animada e contenta». Destacó el esfuerzo de los mayores cruceños a lo largo de sus vidas, recordando que Manuela nació al concluir la pandemia de la gripe española, y ella misma ha tenido que enfrentarse un siglo después a la del coronavirus. Taboada señala que comienza la cuenta atrás para celebrar los 101 años. Y seguro que llegarán, porque la longevidad va en los genes familiares de Manuela Arteaga: su tío falleció a los 103 años.