Decenas de personas acudieron ayer a Vila de Cruces para participar en el magosto y observar la exposición de los productos singulares del municipio
04 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.No sólo castañas Vila de Cruces acogió ayer una nueva edición de la Festa da Castaña. Pero el atractivo no fue sólo este producto bien asado y acompañado de buen vino. La primera exposición de frutos singulares llegados desde varias parroquias del municipio llamó la atención de los numerosos asistentes. Piezas de gran tamaño Los productos destacaban sobre todo por su gran volumen. Las calabazas, de distinto tipo, eran las que más abultaban sobre la mesa. Eso sí, no era lo único. La remolacha de diez kilos cosechada en Portodemouros fue única. Las patatas indias (procedente de un árbol parecido al kiwi y con espinas) y los caques destacaban por su singularidad al no ser productos habituales en las tierras dezanas. A éstos les acompañaban plantas de maíz con cuatro espigas, nueces, ajos, castañas, habas, calabacines o pepinos, entre otros. Piezas semejantes Algunos vecinos al ver la exposición de productos recordaban que ellos tenían otros más grandes en casa. Otros indicaban que habían decidido no presentar su pieza en la exposición al haber otras de mayor tamaño. Por último, a algunos _caso de un vecino de Merza_ le rompió el fruto antes de llegar. Niños y mayores El lunes no impidió el éxito de la Feira da Castaña. Los que primero disfrutaron del magosto fueron los alumnos del colegio de Cruces. Después les tocó el turno a los mayores para acabar con más de quinientos kilos de castañas asadas acompañados de buen vino. Y como en toda buena feria en el municipio, no faltó la muestra de galos de curral . Eso sí, la suerte fue dispar para los puestos de venta.