Manu Silva vivirá para siempre en el parque de Bomberos intercomarcal de Silleda, donde prestó servicio desde su incorporación en el 2008 hasta su fallecimiento, el pasado 10 de enero. Ayer, amigos, compañeros y familiares quisieron brindarle un sencillo y emotivo homenaje con el descubrimiento de un retrato. Una imagen hiperrealista de Manu dibujada a partir de una foto a carboncillo por su amigo Néstor Reinaldo, bombero de Vigo. La imagen, descubierta ayer por la hermana de Silva Cordo, Raquel, cuelga ya en el aula de formación del parque silledense. Juan José Muñoz, gerente del mismo, fue el encargado de decir unas palabras en recuerdo de un compañero, «una persona excepcional, un bombero muy vocacional» y que estaba siempre «al servicio de los demás» e infinitamente generoso con su tiempo y su trabajo.
Con su muerte, Manu dejó un hueco difícil de llenar, no solo en su lugar de trabajo sino también en los corazones de todos los que lo conocieron, apreciaban y querían. Porque como recordaba ayer Muñoz, su carácter afable, su simpatía y su trabajo incansable lo convirtieron en una persona muy querida y apreciada allá donde iba. Y fueron muchos los lugares en los que actuó tanto como bombero, como miembro del grupo de apoyo logístico de la Axega o como formador en la Agasp, porque Manu estaba siempre allá donde podía ayudar.
Ayer allí estaban para recordarlo compañeros del parque y otros pertenecientes al consorcio provincial de A Coruña, al de Pontevedra, Bomberos de Vigo, de Ourense, de A Coruña ciudad o de Cervo. Una representación de los bomberos de los parques gallegos, a los que se sumó, en representación de la familia su hermana Raquel Silva y el marido de esta; el presidente del consorcio de Deza -Tabeirós, José Crespo; el secretario del mismo, César López; y el presidente de la Asociación Profesional de Técnicos Bomberos de España, Carlos García Touriñán.