Salgueiro y , al inicio, ganaban pese al lío interno, pero en la oposición enfrían los liderazgos
06 oct 2017 . Actualizado a las 05:00 h.El PP de Silleda primero perdió el gobierno y luego cedió también la mayoría absoluta al PSOE tras fracasar la operación reconquista vía moción de censura. El legado de Juan Salgueiro le dio a José Fernández Roucho para un par de legislaturas. Salgueiro ganó siempre pese a los líos internos. Roucho amplió los líos y acabo perdiendo. Eran tiempos en que, cuando Salgueiro dejó paso a otros, se presentaron hasta cuatro candidatos en unas primarias. Eran tiempos de victoria popular en Silleda. Con la derrota de Roucho en el 2007, la oposición enfrío el ansia de liderazgos. Eran tiempos difíciles. Llegó Pin, farmacéutico y cualificado profesional. Perdió y poco aguantó. Tuvo relevo de bombero, profesión que honra a José Luis Espiño, que acabó aquella legislatura y perdió sus elecciones.
Los bancos de la oposición son fríos. Al grupo completo pocos plenos se le recuerdan en esta legislatura. El propio líder, Espiño, fue dando cancha a su fichaje estrella, el abogado Ignacio Maril, que se viene mostrando desde que empezó, supliendo en la vida social institucional a su líder y manifestándose como principal referente del PP, incluso fijando su residencia en A Bandeira.
Pero los tiempos de estabilidad de Salgueiro y Fernández, Roucho, se fraguaban desde el poder pese a luchas internas permanentes. Ahora, el papel en la oposición lleva a relajarse, sin presión partidista y a política de relevo.
El congreso del día 28 debería ser un revulsivo pero no lo parece. Le tocará a Ignacio Maril demostrarlo porque salvo cataclismo el será el nuevo presidente local y el futuro candidato a la alcaldía. Queda mucho pero de momento José Luis Espiño ya se apartó a un lado, presidirá el congreso como último servicio aunque siempre estará ahora para lo que quiera al partido y acabará la legislatura.
Todo parece complejo en un partido sin chispa, como impotente ante el poderío que muestra el PSOE con un núcleo duro y rotaciones en sus peones. Es la diferencia. En el PP rotan los líderes, serán tres en tres legislaturas.
Roucho