Carboeiro


El inicio de obras de mantenimiento -nunca mejor dicho porque son para que no se caiga- en el monasterio de Carboeiro será pronto. Es una partida económica que da para poco pero con mucho de simbólico y que sirve de puente hacia lo que importa y no se debe despistar como objetivo: el plan director para el monasterio.

Sobre el monasterio se hicieron muchas chapuzas y luego obras de verdad que eliminaron chapuzas. Incluso se repitieron más malas gestiones y en casos todavía perduran sus flecos. Pero Silleda y la zona tienen memoria de que el monasterio estaba medio caído y del entusiasmo de Amigos do Mosteiro, algunos regidores y algunas administraciones propiciaron mantener viva esa llama cultural imprescindible y pasos importantes para llegar a donde estamos.Hubo ya un plan director que vivió las primeras inversiones para el estudio y consolidación, con aquellos equipos punteros que inyectaron muros que se caían y ya son sólidos, entre otras acciones claves. Pero se diluyó la presión y volvió el deterioro estructural.

Llega la hora de volver a actuar y hacerlo sin demora ni resquicio. Primero la partida de urgencias, necesaria, pero de acción puntual. Luego el plan director que debe niquelarlo con programa fijo de inversiones y actuaciones, como indicó desde Cultura el lalinense Román Rodríguez, ajustada en el proceso a las urgencias. El alcalde, Manuel Cuíña, levantó la voz por poca inversión, pero sonó a hacer palanca de presión en lo que importa, el plan director y a que tiene el concepto bien cogido. Y eso es bueno porque por ahí debe ir la gran batalla que salve esta joya gallega.

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