Ponte do Demo aún precisa otra mano

P. V. LALÍN / LA VOZ

SILLEDA

La zona de «playa», en verano, será más concurrida.
La zona de «playa», en verano, será más concurrida.

La intervención oficial no tocó el otro contrafuerte y un viejo carballo deteriora la estructura

06 sep 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Es elemento con vinculación inseparable del monasterio de Carboeiro, su puerta de acceso histórica desde Fontao y con pérdida de protagonismo de paso respecto al acceso reciente para vehículos desde Silleda. El diablo lo construyó y la leyenda lo sitúa como garante de que las riadas no lo tirarían a cambio de quedarse con las almas de quien lo cruzara entre maitines y vísperas. Pero se vengó en el año 2000 del viejo abad y sus frailes que le engañaron siglos atrás oficiando seguido de los maitines las vísperas, sin tiempo a que nadie cruzara en medio. La venganza fue con temporal y riada espectacular que desmontó buena parte del tímpano y del estribo derecho.

Año a año, pasaron quince con incremento evidente de deterioro y amenaza de ruina. Llegó la mano de la Xunta con 55.000 euros de Cultura y frenó en seco, recientemente, el problema.

Pero el puente que construyó el diablo para aguantar las riadas requiere todavía otra mano.

La actuación se quedó a medio camino porque, aunque se eliminó la urgencia, el deterioro lento pero apreciable claramente en el otro estribo hace peligrar la estructura de este singular elemento patrimonial. El pacto con el demonio era por las riadas. Quizá Cultura se agarre a la tradición y no quiera ver que en muchas zonas la vegetación trabaja incesantemente y cada día que pase será peor.

La obra, importante en el trabajo realizado, dejó al mismo tiempo otros frentes que variaron el entorno y el acceso a los usos del río y de la zona.

Un abrupto sendero, apto para intrépidos, encaminaba al río por el margen derecho, donde a pie de puente, con zona rocosa y muy poca arena, se constituye un área de baño o «playa». Todo indica que las necesidades de la obra llevaron a abrir una explanada de servicio que eliminó el sendero y la vegetación y quedó reconvertido en un acceso casi apto para coches si llegasen hasta el lugar, que no es el caso.

La actuación va a cambiar los veranos de Carboeiro dando masificación a la «playa» de peñascos y aguardando a que la naturaleza recupere la frondosidad perdida. También, seguramente a corto plazo será replanteado el sentido de las vallas de madera que protegían de la caída libre desde el puente en la zona derruida. Ahora, la plataforma reconstruida queda aislada y la valla rodea bastantes metros de cabida desde el puente hasta los recuperados pretiles.

Y si un día ha de llegar esa segunda mano de restauración no estaría de más poner en valor, también la Fonte dos Frades, en el lado silledense de este puente de Cruces y de Silleda, aunque solo sea para que cada leyenda que atesora este majestuoso espacio monacal tenga sus referencias visitables. Quizás resulte más fácil hallar financiación que volver a engañar al diablo, que lo único que ganó construyendo el puente fue que lleve su nombre.

patrimonio La obra de recuperación frena el deterioro permanente que lleva a la ruina este referente

La Xunta resolvió

la urgencia y atajó el derrumbe pero no frenó el deterioro total

Robles y otra vegetación están actuando sobre el puente en varios puntos distintos

Quizás resulte más fácil lograr financiación que volver a engañar al diablo