El mercado de ganados de Agolada, la afamada Feira do Doce, genuina por la calidad de sus becerros cebados, pierde fuelle cada año de modo muy nítido y sin que se observen posibilidades de cambio de tendencia. En 2005 habían concurrido al recinto ferial 3.346 terneros cebados. En 2006, la cifra se situó en 2.696 unidades y en el ejercicio de 2007 concluidos con la feria del pasado día 12, la balance anual sitúa una asistencia total de terneros de 2.202. Traducido a cifras de caída de asistencia entre 2005 y 2006 el mercado redujo la presencia de este tipo de bovino en 650 unidades. Y, de 2006 a 2007 la diferencia negativa se situó en 494 reses. En solo dos años este recinto ganadero perdió un total de 1.144 becerros, que para entender la gravedad de la situación viene a ser una cantidad igual a la mitad de los becerros que entran actualmente en el mercado. Mes a mes Las cifras globales se pueden ir rumiando durante cada una de las ferias. Con datos medios de las doce sesiones, en Agolada entraron, en 2007, 183 terneros cada feria. El pasado año esta cifra se situaba en 224 y en 2005 la entrada media mensual estaba situada en 279 unidades. La caída de presencia media en dos años se sitúa en casi un centenar de becerros menos, noventa y cinco. Por meses, febrero con 239 marcó el registro mas elevado. Nunca se superaron los trescientos becerros, algo que si ocurrió una vez en 2006 y 4 veces en 2005. Las cifras de asistencia mensual delatan el declive porque hace recordar inmediatamente tiempos de no hace tantos años en que lo habitual era superar los quinientos y seiscientos becerros, y no mucho más para el recuerdo quedan ferias del millar de animales, según se recuerda. Como peor asistencias se sitúa en este año la del mes de mayo con 144 becerros y la de un mes antes con 147, cifras que vienen a incidir en la misma línea de decadencia. Un dato más que se suma este año a la crisis es el de animales que salen para Asturias, mercado donde se aprecia la calidad de las reses que se comercializan en Agolada. El año pasado pese a la caída de asistencia se había mantenido el número de animales hacia matadero en Asturias pasara de 29 a 26. Este año la caída también es nítida, salieron únicamente 17. La circunstancia parece responder a la propia inercia del mercado, que a menos presencia de oferta menos presencia de compradores, algo que de ser la causa viene a marcar mayor incertidumbre de futuro a esta mercado. La decadencia de este motor económico histórico agolense apunta más que declive agrario (el ganado rubio vuelve a estar en auge) a nuevos modelos de comercialización, concentración en mercados mayores (Silleda o Santiago) o desde cebadero, al reducirse la ganadería familiar de uno, dos o tres terneros al año.