AL TRASLUZ | O |
24 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.CADA VEZ las sesiones plenarias son más aburridas y sin apenas cuestiones de interés para los ciudadanos. En parte porque la normativa dio competencias a las juntas de gobierno para tomar decisiones que antes debatía toda la corporación y otra porque los dirigentes se encargan del resto. El celebrado ayer en Silleda fue un claro ejemplo. En el orden del día un único punto, además de los obligados, la petición de autorización para una televisión local. No hubo casi debate. El alcalde no permitió en las primeras mociones -que ayer se debatieron en orden distinto al habitual en los últimos años- que participara nadie más que el grupo que las proponía. Después, la oposición hizo más de una veintena de preguntas, algunas espinosas al tratar de asuntos económicos, que no tuvieron respuesta en pleno. Entonces ¿para qué sirven las sesiones plenarias? ¿Para pedir la concesión de una televisión que no se sabe cuándo se va a poner en marcha y si Silleda tiene capacidad para afrontar la inversión? ¿Para escuchar eso se está haciendo o hay un defecto de forma en la presentación de una propuesta? No es raro que los vecinos no se interesen por el máximo órgano municipal ya que cuestiones de interés quedan en el olvido durante meses y sin ninguna aclaración. No hay debate sobre los asuntos que de verdad preocupan ahora a los silledenses, caso por ejemplo, del agua aunque sean planteados. En Silleda, para el próximo pleno ordinario pueden faltar cuatro meses, si como el año pasado el de agosto se aplaza. ¿Servirá entonces para algo?