Olaia repunta hacia sus orígenes

La Voz P.V. | LALÍN

SILLEDA

Crónica

06 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Olaia acabó sus vacaciones. El colectivo vecinal pasó en los últimos tres años de ser referente asociativo mucho más allá de su marco parroquial de Silleda a estar a punto de desaparecer. El viernes en un gesto que ya nadie esperaba porque ni se cobraban las cuotas, la junta que presidió en este período Manuel Ramos ponía el cierre en asamblea. Pero no fue un funeral. A Luis González hace más de dos años que le cosquillean las tripas. Cada vez más según se apagaba el colectivo. A Luis le pudo el xenio y dijo otra vez aqui estoy yo para que Silleda siga teniendo Olaia. El viernes fue discreto, tanto como los asociados en esta travesía casi silenciosa de los últimos años. No hubo ni ruegos ni preguntas pero tampoco funeral. Olaia vuelve a repuntar y lo hace mirando a sus orígenes. El primer presidente, Jesús Pérez Caramés había puesto la reivindicación de servicios ciudadanos por bandera hace poco más de diez años. Luis González ya estaba en aquella junta y a los asuntos de sanidad, educación... sumó en su acceso a la presidencia las reuniones lúdicas para hacer piña con el pueblo. Salgueiro bregó con ellos dos, con las tablas de alcalde veterano y con el máximo listón social reivindicativo de un colectivo en la comarca. Al nuevo alcalde Fernández, sólo le tocó Luis González y el diálogo fue astracto. La mejor arma de los alcaldes contra Olaia fue siempre tratarlos como fuerza política partidista. Reivindicar sanidad, educación, agua o luz no es movimiento vecina,l es política para cargarse al alcalade. Esa es la traducción real de como actuaban Salgueiro y, especialmente, Fernández. Aquellos pulsos fueron buenos para Silleda. Aquella resistencia propició encuentros casi frentistas socioeconómicos (se reunían varios colectivos) y de aquellos ruidos llegaron el instituto y el PAC aunque el éxito político sea para los alcaldes de turno. Jesús Pérez había renunciado porque el esfuerzo de la dirección no tenía respaldo social. Luis González pidió el relevo desde el cansancio y las mismas razones de falta de respaldo real ciudadano. Manuel Ramos aceptó el relevo para que no muriese Olaia. Luis repite esa historia. Antes de fin de año tendrá directiva y programa. Ya prepara algo para la Patrona y mira de frente los demonios de siempre: Cómo implicar a los vecinos y cómo sobrevivir al mensaje oficial de que acción vecinal es igual a querer cargarse al alcalde.