En una de las zonas más exclusivas de la localidad se levantan varias viviendas unifamiliares
15 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Si pensamos en zonas exclusivas para vivir seguro que nos viene a la cabeza la urbanización de La Finca, en Madrid, donde residente o lo han hecho personajes con mucha proyección pública. Desde futbolistas a actores o empresarios tienen vinculación con esos chalés de ensueño y millonarios costes. A pequeña escala otra capital, la del Deza, también cuenta con un área considerada como la más apetecible —y la más cara a la vez— para levantar la vivienda unifamiliar soñada. El Agro de Lalín de Arriba, un perfecto mirador sobre la localidad y mucho más allá, comienza a desarrollarse a un ritmo lento pero que ya permite apreciar, tras años con un único chalé como protagonista, cómo va a transformarse su fisonomía a corto o medio plazo.
Pero toca ponerse en situación. La urbanización del Agro de Lalín de Arriba comenzó a gestarse hace ya más de dos décadas. Corría el 2004, tiempos de bonanza económica y de bum constructivo. A ese carro se sumaba el Concello para impulsar o apoyar nuevos desarrollos urbanísticos, con un plan de sectorización en este caso que permitió desarrollar y ordenar un espacio de 81.602 metros cuadrados. De suelo rústico en el PXOM pasó entonces a poder acoger hasta 286 viviendas, 63 como unifamiliares aisladas.
Su ubicación estratégica, con vistas impresionantes y buenas comunicaciones además de estar a dos pasos del centro urbano, preveían un desarrollo a buen ritmo de ese área. Pero el crac económico del 2008 frenó esas expectativas. El sector de la construcción paró máquinas, los potenciales compradores de terrenos para levantar sus casas se retrajeron y los dueños de esas fincas esperaron tiempos mejores, quizás pensando que se volvería a un tendencia alcista que pudiera permitirles los ingresos esperados por su venta.
El Agro de Lalín de Arriba lució durante muchos años calles asfaltadas, zonas verdes y mobiliario urbano pero ninguna vivienda en los solares. Esta el continente, deteriorándose por el paso del tiempo, pero no el contenido. Incluso esa ausencia de residentes permitió organizar desde allí las tiradas de fuegos artificiales de las fiestas de As Dores o, en varias edición, disputar el tramo espectáculo del Rali do Cocido por el intrincado entramado de viales internos de una urbanización llamada a ser el estandarte en el desarrollo de Lalín.
Aunque la bonanza económica de principios de los 2000 está lejos de haber llegado, en los últimos tiempos comenzaron a instalarse grúas y levantarse viviendas unifamiliares en ese emplazamiento privilegiado. Cuatro ya se encuentran ocupadas por sus inquilinos, mientras dos más están en construcción. La imagen de ese mirador sobre Lalín comienza a cambiar e incluso podría hacerlo más a corto plazo, con algún solar vendido donde podría actuarse. En otros hay carteles de venta para animar a quienes, con dinero suficiente en su cuenta bancaria, quiera residir en el futuro en esta urbanización.
Aledaño a ella también surgieron nuevas construcciones, como una chalé de diseño ultramoderno, y otro más clásico. Un Agro de Lalín de Arriba que muchos aprovechan para caminar. Un paseo permite constatar algunas deficiencias, como la necesidad de repintar las farolas o la limpieza de vegetación en las aceras y su conexión con el asfalto. Por cierto, firme con algún que otro pequeño socavón. Y además, en uno de los espacios comunes destaca la presencia de una estación que mide la calidad del aire.
Un área urbanística con colegio en sus inmediaciones y área deportiva, pero ya con el centro de salud a más distancia tras la apertura del CIS, que resulta de las más atractivas —y caras— de Lalín. Pese al terrorífico estado de la Rolda Leste.
En espera de la promoción que prevé la Xunta de pisos de protección oficial
Si hay cierto despegue en cuanto a viviendas unifamiliares, no ocurre lo mismo para los bloques de pisos en manzana abierta previstas en esta urbanización, en su parte baja y colindante con la trama urbana. Desde el ámbito privado no surgieron promociones inmobiliarias en esos solares, como en general ocurre en todo Lalín. Eso sí, surgía el pasado año la buena noticia de que una de esas parcelas, de 640 metros cuadrados de superficie, fue cedida por el Concello a la Xunta para levantar 17 viviendas de promoción pública. En principio se barajaba el 2027 para su ocupación, pero aún no se iniciaron las obras y los plazos podrían dilatarse.