El mar de Antón Sobral recala en Lalín

Javier Benito
javier benito LALÍN / LA VOZ

LALÍN

El museo municipal acoge una exposición con una treintena de obras del artista, en su permanente diálogo con ese espacio como principio y destino

17 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

El mar en calma, el mar bravo, el mar ahíto de color o tenebroso,... El mar como principio y destino. El mar como aliento de vida y de arte durante más de medio siglo. El mar bajo la pincelada única y reconocible de Antón Sobral (Marín, 1952) podemos admirarlo desde ayer y hasta el 28 de marzo en el museo municipal Ramón María Aller. Una exposición que incluye una treintena de obras, con la abstracción como principal protagonista aunque en algunas encontremos la figura humana e incluso fotografías, varias con poemas incorporados.

Antón Sobral, o silencio do mar integra principalmente creaciones de sus series Océano Sobral, Maruxía y Xerfas. Con una variedad cromática que bascula desde los azules oscuros a verdes fluorescentes invita a zambullirnos en ese espacio simbólico que para él condensa la memoria y la identidad, con una poética visual que dialoga con la sensibilidad atlántica y con una concepción espiritual de la pintura. Son palabras de Antón Castro, comisario de la exposición, en el acto inaugural celebrado en el museo.

Antón Sobral quiso destacar la presencia de amigos y artistas para defender que Lalín organiza no solo la gran fiesta del cocido de Galicia sino la mayor de todo el mundo. Mostró su alegría por la invitación a protagonizar la exposición central en torno a la cita gastronómica, en una tierra de buenos artistas, recordando presencias anteriores con Tarabela hace décadas. Ensalzó el trato personal extraordinario que recibió siempre en Lalín, para agradecer a Antón Castro, con quien mantiene décadas de amistad y encuentros diarios, que aceptase comisariar la muestra. «Levo máis de 50 anos loitando pola arte galega e seguiremos», apuntó, para ensalzar la colección del Parlamento de Galicia al hilo de las palabras de cariño que le dirigió su presidente, Miguel Santalices, y el apoyo del conselleiro de Educación, Román Rodríguez, antes también de Cultura, «que está máis delgado por traballar tanto», y del regidor, José Crespo.

Antón Castro puso la nota de humor al abrir su intervención, ya que él es del Barcelona y Sobral del Real Madrid, citando a Arbeloa y Lamine Yamal. Aseguró que entre los discursos más coherentes y reconocibles del arte gallego contemporáneo se encuentra la obra pictórica de Sobral, con el mar como motivo central, como elemento vital y cultural. Un espejo del interior, con un horizonte en sus lienzos que no son una mera línea compositiva sino una frontera permeable, repletas de luz, niebla y color. Un paisaje como experiencia de lo sublime, con una reinterpretación del romanticismo artístico desde la depuración formal y el minimalismo, con la pintura también como terapia para crear espacios de silencio donde el espectador encuentra lo esencial y con un lenguaje pictórico consolidado, de estilo inconfundible que nunca traiciona el mar, como «xeito de vida cambiante», en un diálogo entre la tradición y la contemporaneidad. En definitiva, «un xeito de estar no mundo a través do mar».

Román Rodríguez destacó la generosidad de Sobral, ensalzando su faceta humana que se suma a ser un gran artista. Y José Crespo remarcó la apuesta en Lalín por una muestra de primer nivel entre los actos paralelos a la Feira do Cocido.