Los clientes de la hostelería de la zona apenas usan los códigos QR

Rocío Perez Ramos
rOCío Ramos LALÍN / LA VOZ

LALÍN

Miguel Souto

Hay quien ni los ve, quien no quiere que lo controlen y quien no tiene «smartphone»

23 mar 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Están a las puertas de todos los establecimientos hosteleros de la zona. Son obligatorios y un cartel bien visible en la puerta deja ver los datos de aforo del local y también un código QR. Desde la Xunta se pide a los clientes que lo usen para, en la aplicación covid, marcar sus entradas a los diferentes locales. Podría ser una herramienta importante, si se usase.

En bares y cafeterías de Lalín, Silleda y A Estrada, los hosteleros coinciden en que apenas se usa. En algunos casos confiesa una camarera en Lalín «no me fijo porque está en la puerta, pero solo vía usarlo a una persona un día». Respuestas parecidas nos dan en otros locales.

Algunos hosteleros aseguran que hay clientela que están seguros que aunque están visibles «nin os ven» como los que quedan directamente en la terraza y ya no entran ni al local.

En un local de la Praza da Igrexa de Lalín explican que «os primeiros días houbo algún que descargou a aplicación para ver cómo era, pero isto non o usan, e agora xa nin pregunta».

En otro céntrico local lalinense consideran que la clientela sí que sabe perfectamente para que son los códigos pero no le prestan atención. En cambio en una pizzería de Silleda indican que «algún pensa que é o menú do local» y cree que también existe desinformación al respecto.

A los que puede que no sepan de qué va eso del código QR se suman los que sí lo saben «pero non queren que ninguén os controle e pensan que si van marcando en cada bar que entran o van fichar ou algo».

En otros locales de Silleda, Lalín y A Estrada coinciden en que nadie usa los códigos y comentan que alguno se bajó la aplicación luego no le funcionaba algo para completar el proceso y lo dejó. Otros, apuntan, «en canto ven que hai que baixar dúas aplicacións, unha para ler os códigos QR e outra a do covid, xa pasan».

Hay que tener en cuenta también que en la zona gran parte de la población es mayor de 65 años y que los mayores «moitas veces non saben usar o WhatsApp como para poñerse a descargar aplicacións, non saberían como facelo e funcionar cos códigos».

Otros muchos mayores, indican en los establecimientos de hostelería de la zona, «xa non teñen un teléfono intelixente, un smartphone, que lles permita facer iso».

En los locales reconocen que tampoco contestan apenas preguntas respecto a los códigos QR , que acabaron pasando, como quien dice, a formar parte del paisaje sin que despierten ya apenas interés.

Otra cosa fue al principio, cuando empezaron a colocarse en las puertas de los establecimientos. Ante la novedad si hubo, dicen, quien preguntó o quien incluso lo intentó. LOs hosteleros reconocen que pocas veces ven a algún cliente, teléfono en mano, apuntando al código QR para dejar constancia en el pass covid de su paso por el local. Creen que puede ser distinto en las ciudades donde el uso de la aplicación puede estar más extendido, al igual que el de los códigos QR que es la única vía en muchos locales para acceder a la carta. En la zona, la mayoría no los usan para divulgar los menús.

Tres horas de trabajo más que empiezan a dar sus frutos

Los hosteleros de la zona están contentos con los frutos que está dando la ampliación de tres horas de horario por las tardes. Ahora, dicen, «xa non temos que apagar a tele e as luces para tentar que se vaian , que parecía que os estabamos botando, e poden estar tranquilamente». Aunque el margen sigue sin dar a los restaurantes tiempo para las cenas, para los bares supuso sumar a los cafés cervezas, vinos e incluso alguna copita. En A Estrada dicen que el viernes hubo gente pero que el fin de semana muchos se fueron hacia la costa aprovechando el sol y el puente. En Lalín las terrazas y los locales tuvieron bastante actividad a lo largo de los tres días, aunque durante la tarde del viernes el intenso frío acompañado de algo de lluvia no animara mucho y en vez de ocupar terrazas, la mayoría de la clientela optó por refugiarse bajo techo. El sábado y el domingo por la mañana, en el centro de Lalín, se notó mucha actividad con terrazas con el aforo cubierto con vecinos de todas las edades disfrutando del sol y de sus consumiciones. En Silleda y A Estrada algunos hosteleros comentan que la gente sigue teniendo mucho miedo y, sobre todo, a los de cierta edad les cuesta salir y muchos «xa non saen da casa». En toda la zona coinciden en cruzar los dedos esperando que la situación se mantenga «e non demos pasos para atrás» aunque hay quien vaticina que «en maio, pecharannos outra vez»

En Silleda las oposiciones animaron la hostelería

En Silleda, la ampliación de horario coincidió con fin de semana de oposiciones y la llegada de aspirantes animó e insufló vida a los locales. Se notó, sobre todo, dicen, a la hora de las comidas. En O Camiño explican que al haber exámenes por la tarde, tuvieron gente a comer . Muchos de ellos, apuntan, reservaron con antelación. En la Pizzería Galega también notaron el aumento de clientela de fuera. En el bar Lago indican, al igual que en otros establecimientos, que no se notó mucho movimiento de vecinos, pero si de opositores. En los locales de comidas creen que les benefició también el hecho de que estas oposiciones aunque movieron gente no fuesen de miles de personas porque al no haber avalancha, la gente pudo comer tranquilamente eligiendo locales del pueblo en vez comerse un bocata en el recinto ferial.