«Quiero ser optimista pero me dicen que me olvide de tocar este verano»

El cantautor lalinense explica la difícil situación que vive por culpa de la pandemia del coronavirus

j. b.
lalín / la voz

«No hay otro para bailar como Pachi, porque toca de todo». Los vecinos de Lalín y alrededores bien lo saben, tras escucharle durante más de cincuenta años actuando en fiestas y celebraciones. Con todo, el estado de alarma y las circunstancias provocadas por el covid-19 han obligado al icónico músico a tener que reducir al mínimo su actividad.

-Para alguien que se dedica a la música en directo, esta debió ser una situación difícil.

-Yo vivo de la música, siempre tengo mucho trabajo todos los años. Pero con el confinamiento jamás había estado tanto tiempo sin tocar desde que empecé mi carrera. Ni siquiera en invierno, que precisamente este año lo tuve bastante lleno. Y ahora que parecía que la cosa mejoraba, están anulando casi todas las fiestas.

-¿Ha tenido que cancelar muchas actuaciones?

-Sí, prácticamente todas. Es una pena, pero han anulado la mayoría de fiestas en las aldeas, donde yo suelo actuar. Los concellos dan permiso para celebrarlas, sí, pero a cambio las comisiones tienen que asumir la responsabilidad si pasa algo. Y claro, tienen miedo y prefieren no jugársela.

-Lo mismo se puede decir de la gente, ¿no?

-Bueno, dicen que la gente está asustada de contagiarse, pero las ferias y parrilladas están a tope (risas). De todos modos, si pasa algo en un restaurante, ahí sí que no se exigen responsabilidades. Es injusto lo que está pasando con las comisiones.

-¿Alguna fiesta cuya cancelación lamente especialmente?

-La verbena del campo da feira en As Dres, que siempre es una fiesta preciosa a la que acuden cientos y cientos de personas. El año pasado estuve tocando hasta las 7.00 porque la gente no se quería marchar. También me duele, como a muchos, el San Xoán de A Cacharela, aunque es cierto que si hubiesen tenido que poner las mesas respetando distancias de seguridad, estas llegarían hasta el Laxeiro (risas).

-A nivel económico, supongo que no es su mejor momento...

-Esto ha sido palo y ahora va a ser peor, todo el verano sin hacer un peso. Voy tirando con cositas pequeñas, comuniones, fiestas privadas, etc. Menos mal que en invierno trabajé bastante, pero si me quitan todo lo de verano, malo. Yo cobro una pequeña pensión contributiva, pero eso no llega para casi nada.

-Ya está preparando nuevos proyectos...

-Sí, tengo un concierto en Bandeira. El 12 de julio actúo en las fiestas patronales de Xaxán. Y en agosto toco el 14 en la calle de los vinos y el 16 en Alvarellos, si todo va bien.

-Bueno, parece optimista.

-Yo quiero ser optimista. Hay personas que me dicen que este año me olvide de tocar y yo les digo «¡Gracias por los ánimos!». He tenido veranos con hasta 22 actuaciones en agosto; si consigo seis en este, me conformo para ir tirando. Si no lo hago, pues supongo que tendré que dedicarme a la cría del champiñón (risas).

-Entonces, ¿cómo ve el futuro de la música en directo?

-Va a haber un bajón muy grande, esto está claro. A mí hasta me han dicho que no lleve el escenario a mis actuaciones. Sea como sea, yo no comprendo este trato al mundo de la música. Abren los restaurantes, los aeropuertos, los pubs y a nosotros solo nos ponen trabas. ¿Por qué a los demás negocios no les pasa esto? Debe ser porque pagan más impuestos (risas).

-Pero ustedes cumplen religiosamente las medidas de seguridad.

-Ya te digo, tanto yo como Xela, mi compañera en el escenario desde fin de año, que canta muy bien y anima a la gente que da gusto. Yo no tengo miedo a pillar nada y menos cuando voy a tocar a fiestas privadas de familiares y amigos que no suelen desplazarse fuera de aquí. Respetamos las distancias de seguridad, entre nosotros y con el público, desinfectamos todo y bueno, mi teclado solo lo toco yo (risas).

-Y aun así...

-Mira, hay cosas que no entiendo. Me cancelaron una actuación en unas bodas de oro porque claro, no fuese a ser que la gente bailase arrimada de más. ¿Acaso a la noche duermen separados? (risas).

-Por otro lado, ¿qué le espera a las grandes orquestas?

-Tengo entendido que una de estas dio un concierto hace nada en Sanxenxo. Y que la gente estaba tranquila con sus mascarillas, separados, simplemente escuchando la música. A nosotros también nos suelen pedir clásicos inmortales de los 70, 80,... solo para escuchar. No hace falta desmadrarse para disfrutar de la música. Si hay cabeza, no tendría que pasar nada malo.

-¿Qué opinas de que una orquesta como Panorama decidiese parar este año?

-No es el mismo caso que el mío. En las orquestas están todos asegurados, incluso pueden ir al paro. Son músicos con sueldo fijo y seguro que pueden defenderse.

-Precisamente, las agrupaciones pequeñas como su dúo, ¿no tienen ahora ventajas frente a las orquestas?

-No, pero debería ser así. De hecho , eso era lo que pensábamos al principio, pero ahora a nosotros también nos eliminan por los mismos motivos. No sé, igual es para compensar a las orquestas.

-Ya van 54 años de carrera. ¿Ha pensado en su retiro o queda Pachi para rato?

-Si veo que aún tengo voz como hasta ahora, me gustaría cantar cuatro o cinco años más y luego colgar el piano y la guitarra. Pero aún tocaría para amigos, por supuesto. De todas formas, ya lo decía un colega italiano mío «el mundo es incierto; satisfacciones las justas».

Más de cinco décadas animando las fiestas y verbenas de la zona

En el 2016, Juan Carlos Fernández cumplía cinco décadas en el mundo de la música. Por supuesto, es mucho más conocido como Pachi, el nombre artístico que le atribuyó su primer profesor cuando lo veía dando sus pinitos con la guitarra, como si de Patxi Antón se tratase. Este famoso lalinense destacaba ya en su infancia por su pasión por la música y desde que recibió su primera guitarra no paró de tocar.

Así, a lo largo de su carrera ha pertenecido a numerosas orquestas, tales como la de Brasil (Rianxo), Os Dandis, Los Diamantes o la Orquesta Caracas. También estuvo en diversos grupos, pero desde hace veinte años no hay Pachi sin acompañante. Con su famosísimo dúo, que comenzó formando junto a Montse y ahora con Xela, ha sido el culpable de amenizar innumerables verbenas, y las que quedan. «Julio Iglesias es mayor que yo y aún así sigue tocando. Claro que también es cierto que es lo contrario a mí. Él toca una vez y gana un millón; yo toco millones de veces y casi no gano nada», dice divertido. En Lalín, Pachi y fiesta siempre serán sinónimos.

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