Adrián y Martín Losón Fernández jugaron el partido de sus vidas este sábado y ahora pelean por meterse en la fase de ascenso a División de Honor Plata de balonmano
04 mar 2020 . Actualizado a las 05:00 h.No es habitual poder ver a dos hermanos enfrentarse en un partido. Esta circunstancia se dio este sábado en el pabellón Vila de Noia con los hermanos Losón Fernández. Concretamente, en el duelo de envergadura de Primera Nacional de balonmano, que enfrentó al Lalín y al Xiria. Adrián, de 31 años, fichó esta temporada por el equipo carballés. Juega de pivote. Martín, de 26, forma parte desde hace tiempo del club de sus amores. El encuentro terminó con victoria local, por 26-25, aunque fue un continuo toma y daca que no se decidió hasta los minutos finales.
Estos hermanos lo vivieron de forma especial. Fue la segunda vez en sus trayectorias que les tocó enfrentarse como rivales. La primera fue el pasado mes de noviembre en Lalín. «Enfrontarse a un irmán sempre é un aliciente a maiores. É unha situación moi bonita», comenta Adrián, que reconoce que en la pista, al final, debido a sus posiciones alejadas, se tratan mutuamente como un jugador más. Esto no ocurría cuando fueron compañeros durante los últimos cinco años en el Lalín, explica Martín: «Nos partidos eramos bastante protectores. Cando había algún roce, saltabamos o un polo outro. Todo o contrario sucedía nos adestramentos, onde nos dabamos bastante cera. Sempre algún quedaba magoado, aínda que debo recoñecer que se el vai máis forte saio eu perdendo».
Algo que ambos echan en falta de jugar en el mismo equipo es «pasar máis tempo xuntos», concuerdan. De hecho, Martín no descarta que esto pueda volver a ocurrir en algún momento. Y es que llevan el balonmano en la sangre. El hermano mayor, que se inició en el Lalín a los siete años, le metió el gusanillo a Martín, que se incorporó a una edad todavía más temprana, a los 5 años. Desde ese momento, Adrián pasó, también, por el Deza, mientras que su pariente, por el Salamanca, en un período de estudios.
En el caso de Adrián, se vio obligado a apartar el deporte de su vida durante unos años por motivos laborales. Ahora, dice que se encuentra muy bien «en todos os sentidos» y que le gustaría jugar, al menos, un año más. Por su parte, Martín, que también reconoce que tiene que hacer esfuerzos para poder seguir jugando debido a su trabajo, se muestra tajante: «Un nunca pensa en deixar este deporte teñas a idade que teñas, porque engancha moitísimo. Lalín e Xiria son dúas grandes familias, cunhas afeccións incribles, e iso motívate a continuar».
Familia «dividida»
Unas veinte personas entre familiares y amigos estuvieron apoyando a ambos: «Os nosos pais sempre din que non se decantan por un dos dous, aínda que o Lalín tíralles máis, ao ser de alí. Saben que este ano lle toca ao Lalín vivir unha fase de ascenso. Meu irmán tamén o sabe aínda que estea no Xiria [se ríe]. Porén, queren que o Xiria tamén promocione porque ningún de nolos dous xogou un play off», añade el hermano pequeño.
Y es que esa es otra. No solo se enfrentaron dos veces esta campaña por primera vez en sus vidas, sino que puede que haya una tercera. Ambos conjuntos están metidos en la pelea por las dos primeras plazas que dan el billete a la fase. Bien es cierto que el Lalín es líder, con un punto y un partido más que el Xiria. Pero también lo es que los carballeses fueron de menos a más, una vez acoplados a los cambios realizados esta campaña tanto en la plantilla como en el cuerpo técnico. «Na casa xa se fala de a que partido acudirán os nosos pais se os dous equipos xogan a fase», cuenta Martín.
Estos hermanos están muy emocionados con poder jugar la que sería su primera fase de ascenso. «Os últimos anos que xoguei no Lalín quedamos terceiros, a un paso de xogala, e faríame moita ilusión alcanzar esa meta despois dos anos que levo neste deporte», explica Adrián. Llegó al Xiria por motivos laborales. Trabajaba en A Coruña y le resultaba muy difícil desplazarse varios días a la semana a su municipio para entrenar. No obstante, se encontró con «unha gran familia»: «Estou moi contento, tanto co equipo coma coa directiva e coa afección. Trátanme excelentemente. Non esperaba incorporarme e que me resultase tan fácil».
Ahora que los bergantiñáns han evolucionado y que se encuentran de lleno metidos en la pelea por la fase de ascenso, comenta sobre la recta final: «Afrontámola como levamos afrontando a tempada: adestrando forte e co máximo esforzo posible para poder clasificarnos. Sabemos que non dependemos de nós mesmos, pero queremos estar aí para cando os que están por diante pinchen».