De niños y jóvenes a personas mayores, con algún que otro mareo de por medio, llenaron el santuario y su entorno
24 jun 2019 . Actualizado a las 21:20 h.La devoción mariana en el santuario de Santa Baia de Losón sobrevive año a año con salud de hierro. Ajena a modas, la fluctuación de devotos suele ser pequeña, con centenares y centenares de personas que acuden a pedir a la Virxe do Corpiño ayuda para combatir sus males o interceder por algún familiar. El «Lourdes» gallego volvía a llenarse ayer de fieles procedentes de todas las esquinas de Galicia.
Desde primera hora de la mañana comenzaba la peregrinación de coches y autocares hasta el templo lalinense. No faltó quien se había levantado de noche para emprender ruta a Santa Baia de Losón. Ya había misas a partir de las 9.00, con la de los enfermos a las 11.00. Los exvotos, cirios y velas comenzaban a acumularse a modo de ejército de ofrendas en la escalinata del santuario. Más de uno tenía que recuperar fuerzas sentado en algún rincón o a la sombra de un árbol por el bochorno en una jornada calurosa a pesar de que el sol estuvo mucho tiempo oculto por las nubles. Hubo a quien le pasó factura, con varios mareos, en especial de personas mayores que obligaron a actuar a los sanitarios y la ambulancia, aunque sin ninguna incidencia de gravedad.
El goteo de devotos fue creciendo en intensidad ya que muchos tenían marcado en rojo el mediodía, cuando comenzaba la misa solemne cantada por el coro Nosa Señora do Corpiño. Después saldría la imagen de la Virgen entre una gran lluvia de pétalos de flores para iniciar la procesión, con una aglomeración de personas de todas las edades intentando posar su mano sobre su manto o al menos sobre las andas para pedirle su intermediación, también buscando la bendición de crucifijos o exvotos. Otros seguían colocando flores en la réplica de la Virgen elaborada en madera, de más de dos metros de altura
Tras la procesión, las actuaciones de la Banda de Música de Vilatuxe y de Carballo da Manteiga pusieron la nota folklórica a la celebración religiosa, con su ofrenda-baile. Muchos aprovecharon después para comprar en los tenderetes o degustar una tapa de pulpo. Por la tarde hubo nuevos oficios y concierto de la Banda de Vilatuxe en una romería siempre concurrida que luche desde el 2015 como Festa de Interese Turístico Galego.