Enrique Senra quiere dar guerra a los cuarenta en el Piloño

El futbolista jugó en Segunda B con el Lalín y regresa a primera línea con el Piloño

J. b.
LALÍN /LA VOZ

En el deporte como en la vida todo tiene fecha de caducidad. Lo vemos habitualmente. En cuestión de meses un jugador idolatrado puede convertirse en poco más que un deshecho, comida para los leones o un «acabado» porque «ya tiene una edad». Es una etapa en la que la inteligencia y la experiencia empiezan a cubrir debilidades de potencia y velocidad. Pero algunos, por extraño que parezca, todavía les sobran fuerzas y tienen ganas de jugar a este maravilloso deporte. Es el caso de Enrique Senra, del que ahora desgranaremos su trayectoria, pero podemos adelantar que llegó a jugar en Segunda División B y a sus 39 años, tras varias temporadas en ligas de veteranos, ha decidido meter una marcha más y volver a competir en Primera Autonómica defendiendo la camiseta de la SD Piloño, porque los 40 son los nuevos 30.

«Físicamente, más o menos, todavía me encuentro bien y con ganas y por eso he tomado esta decisión», explicaba Enrique Senra, natural de la capital dezana, nacido en 1979. Tiene una larga historia frente a la pelota, aún «habiendo estado bastante desvinculado del fútbol por motivos profesionales», como nos asegura su nuevo técnico, Julio Alberto. Los adultos del lugar recordarán una época mejor para el fútbol de la zona. Cuando el CD Lalín ascendió por última vez a la Segunda División B, en la temporada 1998-1999, un joven Senra militaba en la escuadra rojinegra a las órdenes de Pibe aunque la escuadra no consiguió unos buenos resultados en aquella campaña. También jugó tras el descenso, en Tercera División. Es un viejo conocido pues no solo defendió la camiseta lalinense, pasó por el Silleda, Laro y otro Segunda B, el Negreira de la temporada 2005-2006, en un curso aciago en el que no lograron mantener la categoría. A nivel de clubes aún nos queda mucha tela que cortar pero nuestro protagonista, como él mismo recuerda «estuve en la selección gallega». Muchos años que dan mucho que contar.

«A raíz de que mi padre sufrió un ictus, no pude desplazarme a Arteixo que por aquellas estaba en Segunda B. Me querían para el Pontevedra, el Celta B, pero eso es una larga historia. Fueron circunstancias», apuntaba. Con esta larga trayectoria parece que aún no ha dicho todo lo que debía decir sobre el terreno de juego. «Este año me vi un poco más motivado, con ganas y he decidido dar ese paso. Dejar los veteranos y afrontar esta nueva etapa, ya con 39 años lo que se pueda aportar», argumentaba el zaguero, que espera aportar lo máximo posible en beneficio de su nuevo club, al que ofrecerá «trabajo e ilusión» como los novatos y una gran dosis de veteranía y experiencia en divisiones de más nivel.

Un buen grupo

En fútbol a nivel mundial es muy extraño ver profesionales que alarguen su carrera durante tanto tiempo. Suelen ser pocos los que hacen prevalecer aquella máxima de que la edad es solo un número y se retiran en la cuarentena como Totti o Donato. En estas categorías, quedan quienes no se resignan a abandonar la competición y mantienen la ilusión intacta. «Me animó ver gente que con esta edad todavía juegan. Hay gente en el Piloño, no con mi edad, pero sí con 38», argumenta Senra.

La llegada al Piloño que este año competirá en Primera Autonómica, tras una gran temporada quedándose muy cerca del ascenso, ha sido un largo camino y Senra añadía que desde la institución «llevan años intentando convencerme. Pero por una parte no tenía muchas ganas y no disponía de tiempo. Este año (pasado) he ido a ver varios partidos y tienen un buen grupo».

«Un veterano de calidad», como lo ha definido Julio Alberto, para el equipo que seguirá constituido por la misma gente que el año pasado. «Han mantenido el mismo bloque y han incorporado gente joven. La plantilla es buena, ya veterana pero yo creo que este año haciendo un buen trabajo, se va a hacer una temporada buena», esgrimía el futbolista.

El deporte puede proporcionar muchas cosas, entre ellas amistades y contactos, más si cabe con tanto tiempo alrededor de un balón. «Conozco a la mayoría de la gente y quizá son los que más fuerza han hecho», incidía Senra y añade cuál será su aportación para la escuadra desde una posición humilde y trabajadora, comprometida con sus compañeros y con intención de enseñar a los más jóvenes y ayudarles en sus carreras. «Comenté a Julio el día de la reunión. Si tengo que jugar juego, si tengo que estar en el banquillo pues en el banquillo. Yo como uno más», expresaba su filosofía de equipo en su última respuesta a la que solo nos queda añadir, vida eterna al fútbol modesto.

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