El Concello pidió el ENIL para Casas Vellas con escasa documentación

Crespo lo evidenció en la comparecencia de Alonso y Cuíña, con preguntas solo a él


Lalín / la voz

Comparecían ayer ante el pleno de Lalín la concejala de Medio Ambiente y el alcalde para explicar la tramitación del ENIL para Casas Vellas ante la Xunta. El regidor planteó unir ambas en una, y llevó las de perder: en una corporación más pendiente del Facebook que del registro municipal, Crespo solo preguntó al alcalde por haber culpado al PP de la denegación del ENIL en las redes sociales y «porque lle gusta botar o morto aos concelleiros, escaquéase». Celia Alonso aprovechó su breve intervención para subrayar el cambio de postura del funcionario de la Xunta que primero concedió el ENIL provisional, y luego lo denegó.

El portavoz del PP expuso que «por falta de seriedade ou por incompetencia política fixeron un expediente insuficiente que tentan tapar no recurso de alzada». Cuestionó que inicialmente no se incluyesen informes como el del Consello da Cultura Galega, Valedor o la sentencia contra Fenosa, hablando de negligencia de Casalderrey. Preguntó a Cuíña si además de los trabajos de Casalderrey y Guitián el Concello dispuso de otros estudios sobre Casas Vellas: «Que me conste e eu lera, non». Entró al quite Alonso, para indicar había hablado con Martiño Nercerllas, pero que no llegó a presentar nada ante el Concello: «Gustaríame ter contratado a Nercellas pero lle era imposible», dijo. Crespo explotó la pertenencia de Casalderrey al PSOE para criticar su contratación, y salió bien Alonso, al recordar que firmó los informes para Xunqueira de Alba y Gafos, ambos aprobados.

Cuíña asumió la responsabilidad política del gobierno en que las alegaciones a la Xunta no se remitiesen en plazo, pero apuntó que no fue porque no se diesen órdenes políticas para hacerlo. Acusó al PP de no haber hecho nada en 2013 para defender la fraga, y criticó al técnico de la Xunta por no visitar Casas Vellas y decir que no hay nada de interés.

Crespo empezó a estrechar el cerco: «O que pasa é que vostedes non acreditaron que existe todo eso. ¿Como non o meteron no paquete? Buscan un chivo expiatorio para non facer o ENIL». La pregunta definitiva fue por qué el pasado 24 de febrero el Concello no se remitió a la Xunta un informe que acreditase la antigüedad de los árboles de Casas Vellas, más allá de un contrato de arrendamiento de 1927. Celia Alonso navegó, dejando entrever que se había mandado pero no estaba en el registro. Pero el secretario fue categórico al decir que ese informe se envió ahora en el recurso de alzada para corrobar y aclarar la memoria de entonces «porque nos papeis que eu vin non había nada diso». A partir de ahí, Crespo fue demoledor: cómo no se respondieron en plazo las alegaciones de vecinos, y se pidió prórroga después; cómo se contestaron desde junta de gobierno sin informe técnico; y cómo si en el Concello no había personal no se contrató fuera: por eso concluyó que en realidad el gobierno no quería el ENIL.

El alcalde valoró que no existía voluntad política en la Xunta de aprobar el ENIL y aprovecharon errores del gobierno de Lalín para denegarlo, «seguramente presionada por algún poder fáctico deste país que quere meter a liña por Casas Vellas e non asumir o coste económico do soterramento». Cruz pidió depurar responsabilidades.

Cruz fracasó en sus intentos por ser expulsado y acabó la sesión en el salón de plenos

Hace más de un año que el pleno de Lalín transita los caminos de la bufonada. Meses en que se han escuchado calificativos de muy grueso calibre, inaceptables en una corporación con un mínimo de respeto entre sus integrantes. El edil no adscrito, Juan José Cruz, fue blanco de muchos, y padeció una muy rigurosa expulsión del pleno en octubre del 2016.

Catorce meses después de aquella maniobra ejecutada por el alcalde, da la impresión de que Cruz se siente invulnerable en el salón de plenos, con una patente de corso que si aquel día se ganó ya debe haber caducado. Ayer Cuíña le llamó al orden dos veces, y le perdonó varias la tercera, que habría significado su expulsión. No cayó en las evidentes provocaciones de Cruz, que le retó con un «¡Atrévete a botarme!» y pretendió la presencia de la Guardia Civil para denunciarlo si ocurría. El regidor lo tildó de «energúmeno» sin alzar la voz, mientras del otro lado Cruz le llamaba «cobarde» y «palanganas» a pleno pulmón. Sería deseable que en el 2018 vuelva al salón de plenos un mínimo de educación.

Pide expedientar a un técnico

La sesión incluyó una petición de Cruz para expedientar al técnico de Igualdade por usar su Facebook personal en horario de trabajo; una hora antes el técnico había escrito acerca de un post del edil sobre la moción de turismo sexual en el que interpretaba una anterior entrada del técnico: «Asegurado. Se le va la pinza!!! Necesita apoyo psicológico urgente. El personaje es impresionante». Y como comentario: «Háztelo mirar chaval. La misoginia mata!!».

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