Lección práctica de historia en Lalín

Javier Benito
javier benito LALÍN / LA VOZ

LALÍN

miguel souto

Alumnos del Golmar «estrenaron» la vivienda en un espectáculo casi teatral con lección de caza incluida

30 sep 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Con el artista Luis Iglesias Luchi como maestro de ceremonias, alumnos del colegio Xesús Golmar se convirtieron en los primeros visitantes de la reproducción de una casa castreña edificada en Doade, recreando la primera vivienda localizada en el castro lalinense del mismo nombre. Junto con vecinos del lugar pudieron asistir a la escenificación de los hábitos de vida hace siglos, en una lección práctica de historia. Un espectáculo casi teatral donde la escenografía contaba con Luchi como principal actor -llegado a la vivienda tras una mañana de caza- junto con otros figurantes, todos vestidos de época. Diseminados por la choza se encargaban desde la molienda al encendido del fuego y no faltaba una niña dormida en su lecho sin colchón de látex.

La vivienda cuenta con todos los detalles, a semejanza de aquella que habitaron lalinenses en Doade en el siglo IV antes de Cristo. Con planta circular de seis metros de diámetro, paredes de piedra y piso de barro compactado, cuenta con techumbre de paja de centeno sobre un armazón de madera de castaño, asentado en un poste central y en las paredes. El Museo Casa do Patrón, promotor de esta iniciativa como de las excavaciones en el castro, promoverá desde talleres a visitas para divulgar esta reproducción de la vida castreña, principalmente entre los escolares, dentro del calendario anual del visitas y también para todo el público interesado.

En la inauguración de ayer fue Manuel Blanco, de Casa do Patrón, quien se encargó de desgranar a modo de presentación cómo se gestó la iniciativa y el futuro uso de esta casa. Tras un recorrido por su exterior tocaba abrir la puerta a un mundo casi mágico, tenue con la única iluminación del hogar central y alguna lámpara de sebo. En su interior no falta ni la bancada de piedra para sentarse ni una estantería para los cacharros de barro donde cocinar o los lechos de paja sobre el suelo para dormir.

Las distintas formas de hacer fuego, la alimentación de aquellos habitantes de antaño, los molinos de mano,... se convertían en protagonistas de la curiosidad de escolares y vecinos, entre las explicaciones de los actores y la puesta en práctica de distintas labores cotidianas en cualquier casa de época castreña. También la elaboración de prendas tejidas en un telar muy rudimentario.

Como complemento a la visita tanto al interior como exterior de la vivienda, en Doade se organizan talleres para los estudiantes con nociones sobre la caza con lanzas y arcos de flechas en las fragas y sotos de los alrededores. La fabricación de objetos de barro es otro de los talleres planteados, de forma lúdica y donde cada participante se llevará a su casa su propio cacharro con que presumir ante la familia. Lo sumará los recuerdos y lecciones sobre tecnologías a años luz de la era de Internet.