Barreras en Lalín que afectan a todos

o. p. LALÍN / LA VOZ

LALÍN

Chequeo a las dificultades arquitectónicas que el Concello quiere eliminar

09 jun 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Pasos de peatones imposibles. Es un mal general de Lalín: las rotondas como la de Alto de Vales se convierten en fronteras infranqueables; en caso de utilizar sillas de ruedas, hay que ir por la calzada. La utilidad de algún paso de peatones salta a la vista.

La calzada como única alternativa. En algunas zonas, como la calle Puente, hay amplios tramos de aceras sin rebajes por las que es prácticamente imposible transitar. Además, los coches que las ocupan parcialmente tampoco ayudan.

El gobierno municipal de Lalín presentaba el pasado día 27 un ambicioso plan para solventar carencias de accesibilidad en el casco urbano. Son barreras que, en mayor o menor medida, nos afectan a todos: no cabe pensar únicamente en las personas con discapacidad; son impedimentos que se encuentran en el día a día también personas mayores, con movilidad más reducida; vecinos que lleven carritos de bebé, o quienes por alguna circunstancia se vean obligados a usar, aunque sea temporalmente, unas muletas o una silla de ruedas.

El Concello ha ido avanzando ya en la eliminación de estas barreras, pero queda mucho trabajo por hacer. En gran medida, en las zonas que conectan la periferia de la capital dezana con el casco urbano. Casos como el cruce entre la avenida de la Estación y la avenida de Montserrat: es el único de las avenidas Xosé Cuíña y de Madrid que carece de rotonda, y tampoco tiene paso de peatones. La acción de cruzar, complicada para cualquier peatón en una calzada muy ancha y sin demasiada visibilidad, se agrava en el caso de personas con discapacidad.

Hay rotonda más arriba, en Alto de Vales, pero es un ejemplo de lo que se debe mejorar en todas: tramos sin aceras que obligan al usuario de silla de ruedas a ir por la calzada, o pasos de peatones que desembocan en bordillos inaccesibles, y sin acera. La situación ha mejorado con los años, y también la sensibilización: el gobierno local invertirá 150.000 euros los próximos dos años para intentar hacer de Lalín una referencia en accesibilidad.

El peligro de pasar al Montserrat. Una de las zonas más problemáticas para las personas con discapacidad es el cruce de la avenida de la Estación al Montserrat: pese a la considerable anchura, en una zona sin demasiada visibilidad, no hay ni siquiera un paso de peatones que ofrezca una mínima garantía frente a los vehículos que pasan. fotos miguel souto

Sin rampas para salvar la entrada. La situación mejora con el paso de los años, y las autoridades vigilan que se garantice la accesibilidad. Quedan casos, como el auditorio, salvable desde el Salón Teatro; en la sala Tuno Valdés, solo puede accederse a las últimas filas.

Un escalón que lo complica todo. Otro edificio público que precisa una mejora es el viejo pabellón: un pequeño escalón hace imposible entrar sin ayuda en silla de ruedas ?dentro hay una rampa para llegar a las gradas?. Por la entrada principal, inimaginable llegar.