La apatía de la afición y el caso de las bicicletas se unen a la falta de ayudas
26 nov 2015 . Actualizado a las 05:00 h.Gestionar los sentimientos resulta siempre complicado, tanto en la vida personal como profesional. Más cuando la fibra sensible se toca en la gestión del tiempo particular dedicado al interés de todos. Al menos de todos los seguidores del balompié en Lalín. Y en ese termómetro de las emociones, en la junta directiva del club rojinegro están bordeando los cero grados. El frío exterior en lo meteorológico se amalgama con el interior ante las constantes piedras en un camino demasiado en cuesta.
La fortuna lleva sin sonreír ya antes de comenzar la temporada. La marcha de jugadores, algunos piezas clave y con peso en el vestuario, que fueron más de las esperadas o deseadas por directiva y entrenador, inició con el verano el viacrucis para los dirigentes del CD Lalín. Después llegarían pequeños sinsabores, con futbolistas jóvenes casi atados que volaron a otros destinos. Y se afrontó la confección de una plantilla todavía sin cerrar si nos atenemos a la necesidad de un matador en el área. Múltiples nombres, mimbres humildes en muchos casos para trenzar un equipo lo más competitivo posible.
Si costó y aún lo sigue haciendo gestionar el área deportiva, otras piedras menoscaban cada vez más el ánimo de muchos de los responsables de la entidad rojinegra. Un mal agudizado en los últimos días, tras abrirse la polémica -política y ajena al club pero que les salpicó- por la donación de cinco bicicletas del Concello, ocultas en un almacén desde hace tiempo en ese fracasado proyecto del anterior gobierno local denominado Bicidadáns. Un sorteo de ese material buscaba engrosar los pírricos fondos del club. En espera de salvar los muebles, tocó devolver las bicis municipales para comprar a sus dobles como si una película de serie B se tratase. Quizás quede algo para la hucha tras cubrir gastos.
El segundo varapalo reciente ocurría este domingo. Para cualquier dirigente que se precie, con su escudo en el corazón, comprobar la superior presencia de aficionados del Estradense que del Lalín en las gradas encoge el humor y las ganas de bregar con el día a día en la gestión del club. Desazona comprobar como la masa social lejos de involucrarse -más cuando van mal dadas en lo deportivo- ni siquiera responde en el partido más importante de la temporada.
Como en todo pastel, en el desánimo no falta la guinda. Y ahora tocamos lo económico, cada vez con más reticencias de las empresas y menos fondos mientras las subvenciones tampoco salvaguardan financiar los costes. El Lalín está al día con sus jugadores, pero debe hacer malabares para cuadrar números y cumplir con esa máxima hasta el todavía lejano final de liga.
Los pagos a los futbolistas están al día pero toca hacer malabares con los números
Puerta abierta a incorporaciones a la junta y a aportar fondos al club
Desde la directiva lanzaban ayer un SOS para lograr alguna incorporación más a la junta, de personas dispuestas a colaborar y aunar esfuerzos en cualquier frente, entre ellos la captación de recursos económicos. En esa línea también animaban a las empresas lalinenses a solidarizarse con el club y aportar ayuda para su financiación. Los actuales rectores confían en salvar la que ya aseguraron será su última temporada al frente del Lalín. Sin deudas y con el equipo en Preferente. Toca bregar en ambos objetivos.