Sin margen a la sorpresa

Javier Benito
Javier Benito A CONTRAPELO

LALÍN

Si hace cinco meses invitaba a la reflexión de todas las fuerzas políticas, tras el suspenso ciudadano tanto a gobierno como a oposición, a las puertas de unos nuevos comicios municipales la capacidad de sorpresa, al menos en Lalín, se desvanece, Será mínima y en el bando de la oposición. Los datos de Sondaxe confirman que el PP tiene uno de sus feudos más fieles de Galicia, sin que la irrupción de nuevas fuerzas política haga mella en el respaldo de los electores. Incluso puede crecer en un concejal si se cumple la intención de voto mostrado en la encuesta. Quizás favorecido por la proliferación de listas, hasta seis, por segunda vez en democracia.

Si los populares mantienen el granero lalinense apenas sin esquilmar en votos y mucho menos aún en representación, a las dos fuerzas a su izquierda les tocará reflexión con urgencia para paliar la sangría de apoyos. PSOE y BNG están abocados a perder representatividad en la corporación, en el segundo caso incluso superados por una de las dos nuevas fuerzas en liza. El mensaje de CxL parece haber calado en estos meses. La ruptura con Camilo Conde y el PGD incluso parece beneficiar a Rafael Cuíña. Si antes unidos tenían un concejal en noviembre, separados el hijo del ex conselleiro sube a dos y Conde se quedaría fuera de la corporación. Y resta citar a APAC, la nueva agrupación de electores que en principio no conseguirá entrar en la corporación.

El almíbar agridulce del anterior estudio demoscópico se endulza para los populares. Del suspenso pasan al aprobado, raspón no nos engañemos. Porque el sentir vecinal sigue ahí y demanda a los gobernantes locales recetas contra el desencanto, al margen de los grandes males globales como la crisis o la corrupción de los partidos. Recetas que posibiliten al menos atisbar un rayo esperanzador en materia económica, que se paralice la sangría demográfica, con la sempiterna amenaza de caer de los 20.000 habitantes.

¿Y la oposición? Sigue el suspenso a su labor fiscalizadora. Todos, gobierno, oposición y nuevas formaciones en liza tienen mucho trabajo por delante. Porque el desaliento entre los electores se palpa en los datos. Y en la calle.