La instalación muestra las consecuencias de un cierre que lleva camino de cumplir cinco años sin que se atisbe ninguna solución para su reapertura
15 ago 2014 . Actualizado a las 07:00 h.El párking subterráneo de Lalín lleva camino de cinco años cerrado a cal y canto. Primero por orden judicial, y cuando ya el vía crucis de los tribunales tocó a su fin, por las desavenencias surgidas entre la concesionaria y el Concello. Entre unas y otras razones, lo cierto es que cerca de 60 meses con las instalaciones clausuradas se van dejando notar, y tanto el edificio del párking como el entorno que conforman las distintas terrazas acusan un progresivo deterioro.
En una de estas terrazas, es posible ver un goteo incesante de agua, que ha dejado ya muestras de su constante caída en el terrazo de la zona y la pared del aparcamiento. Por su parte, el interior continúa sumando destrozos: a los que se podían ver hace unos meses, se suma ahora una entrada por el nivel de la avenida Luis González Taboada repleta de tickets de aparcamiento por el suelo, probablemente procedentes de una máquina expendedora que habrá conocido mejores tiempos. El suelo en las plantas superiores sigue lleno de espuma de los extintores, incluso usada en una de las lunas para escribir una pintada desde el interior. El coche abandonado a su suerte en la entrada hace meses continúa allí estacionado, cada vez con más roturas en sus elementos externos. Pero nadie parece preocuparse por la suerte que corre el aparcamiento, situado en pleno centro de Lalín. Otra cuestión será, en el hipotético caso de que algún día vuelva a funcionar, quién asumirá los gastos para reparar todo el deterioro que se acumula mientras todos miran a otro lado.