Reconocía Budi al finalizar el partido frente al Ártabro que sus jugadores cometieron más errores de los deseables, además de quedarse por debajo de las expectativas en cuanto a intensidad y solidez defensiva. Mientras, en ataque también tocará pulir algunas situaciones que no se supieron controlar en el Lalín Arena. Eso sí, el contragolpe fue un arma que mantuvo al Balonmán Lalín a flote ante los coruñeses y que será el estandarte durante toda la competición.
De un primer partido se pueden extraer algunas conclusiones aunque todavía sea pronto para saber el verdadero nivel que puede alcanzar el equipo. Pese a llevar ya muchas semanas entrenando, el verdadero rodaje comienza con la propia competición y el sábado ante el Ártabro faltó consistencia en defensa, que obligaron a Budi a introducir modificaciones desde sistemas más abiertos, de 5-1, a un 6-0. Pero nunca se logró contener de una forma adecuada los ataques del rival, pese a que centraban casi todo su juego ofensivo en Toño, autor de 13 de los 32 goles de su equipo.
En cuanto al ataque, el Embutidos Lalinense conseguía brillar en algunas rachas con el contragolpe como bandera. En ocasiones partiendo de errores del rival y otras del acierto de Pablo, portero escogido como titular para ese primer encuentro, aunque Mouriño también tuvo unos minutos. En ataque posicional costó conseguir goles, sin un pivote claro. Hubo además algunos errores de entendimiento, que deberán corregirse para próximos choques.
El BM Lalín sumó dos puntos, importantes siempre en casa, pero le resta terminar de acoplar sus nuevas piezas, como Martín y Pachi, además de mejorar en fortaleza defensiva.