El viejo colegio esconde un mugriento «dormitorio», con fachadas municipales llenas de cristales rotos
06 mar 2012 . Actualizado a las 07:00 h.El Concello de Lalín tiene en la calle Manuel Rivero un amplio campo de trabajo, en el sentido literal del término. Los reiterados desprendimientos en la fachada del edificio de usos múltiples constituyen solo una parte de los problemas de una rúa con amplia presencia de edificios públicos, en la que la crisis frenó tanto proyectos privados para la construcción de pisos en el solar del viejo Manuel Rivero, como públicos, de edificación de viviendas sociales en la antigua biblioteca y viejas casas de maestros.
Unas iniciativas que habrían permitido al ayuntamiento librarse de las molestias de estos viejos edificios, destinados en principio a la demolición pero cuyo extremo deterioro pone en peligro. No fue así, y el viejo Manuel Rivero es escenario de aventuras de fin de semana. Incluso uno de sus habitáculos, sin puertas que impidan el acceso, fue acondicionado en los últimos meses con un mugriento colchón, para su utilización como dormitorio.
Mucho más visible y evidente es el riesgo de caída de cristales en la fachada del local empleado como Desván municipal: son mayoría los vidrios destrozados y con riesgo de caer a la calle, con un peligro mayor todavía que otros pequeños desprendimientos en otras fachadas.
Con este panorama, parece que la entrada en vigor de la ordenanza de fachadas tendrá al propio ayuntamiento que la promueve como uno de los primeros damnificados: sin salir de la calle Manuel Rivero, sobran los motivos para una inspección urbanística a fondo.