El propietario del bar de la parroquia lalinense de Cristimil, José Vázquez Pereiro, expone desde ayer en su establecimiento una remolacha de 12,2 kilogramos. Un ejemplar grandioso que bate récords en cuanto a tamaño. José Vázquez vendió la semilla y los hermanos Manolo, Luis, Jesús y Pepe Millares la plantaron, la mimaron y la cosecharon. Luego se la llevaron al bar para que todos los vecinos pudieran verla. La remolacha se convirtió en la atracción del pueblo. Lo normal es que una buena pueda pesar unos cinco kilos, pero nada comparado con los algo más de doce de esta. José Vázquez contaba ayer que en la finca de los Millares quedan aún otros ejemplares también muy grandes, aunque quizás no tanto como este. El secreto, apunta, «debeu ser o sitio onde a plantaron e os coidados porque eu semillas iguales vendínllas a máis vecinos e non conseguiron esto». Eso en un año que no fue nada bueno para la huerta. Las semillas, por cierto, procedían de un almacén de Silleda.