Lalín, en la escalera

| O. P. ARCA |

LALÍN

DICEN DE LOS gallegos que nunca se sabe si subimos a bajamos. Y lo cierto es que aunque nosotros sepamos a lo que vamos, tenemos una virtud desconocida donde los valles se tornan meseta, una especifidade llamada retranca, que desconcierta a quien nos observa. Uno de los factores que nos pueden decidir a subir o a bajar, es saber quiénes nos acompañarán en esa acción. Porque, según quién esté o falte a nuestro lado, un viaje a través de la escalera con pretensiones de ser un ascenso a los cielos puede convertirse en un descenso a los infiernos. O viceversa. Por lo cual, los gallegos inteligentes, y por tanto con más retranca, no tienen prisa en reflexionar antes de decidir. En tiempos de calor, y a falta de oráculo de Delfos, bueno es, para meditar, el frescor del río; que cuando suena, agua lleva: ésa que, si no ha pasado, mueve molinos.