Propósitos ante la rutina

LALÍN

AL TRASLUZ | O |

09 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

TRAS LA NAVIDAD, ayer todos volvían a la rutina, excepto los que nunca pudieron romperla. Que también hubo y más de uno. Los árboles, si uno se olvida de los de algún rezagado, ya no tenían las luces parpadeantes y de colores que lo adornaron durante las últimas semanas. En Silleda, el cartel de Bo Nadal del Concello desapareció ya de mañana, así como las luces del césped de la entrada. Los ciervos que estuvieron presentes también durante los últimos días ya habían desaparecido un poco antes y el domingo ya no había rastro de ellos. A primera hora de la mañana había más coches de lo habitual un lunes cualquiera. Los jóvenes volvieron a llenar las calles ya con sus mochilas cargadas de libros y no con las bicicletas, como hicieron durante más de dos semanas. A la entrada a Lalín se reprodujeron de nuevo las colas en las horas punta, cuando en los últimos días habían reducido su número. Era un día de cambio y se notó. Para los que durante los últimos días fueron de descanso, cuando sonó el despertador, lás sábanas se pegaron más de lo habitual. Pero también fue el tiempo para nuevos planes. Porque hay algunos dispuestos a romper con la monotonía de los últimos meses y que decidieron iniciar el año con aires renovados. Un cambio de tal calado como si el cambio del 5 por el 6 después del 2-0-0 fuera en realidad como un gran escalón. Anotarse a la piscina o al gimnasio fueron algunas de las opciones. No se sabe si para poner fin a los excesos navideños o por estar dispuestos a cumplir a rajatabla el mens sana in corpore sano . También se inician nuevas colecciones de libros o toca anotarse en algún curso a distancia para no olvidarse del inglés o del francés. Todo para que la rutina habitual hasta el 2006 deje de serlo. Y para facilitar aún más olvidarse de la monotonía estan las rebajas: toca también cambio de imagen. Y gastarse los pocos euros que hay en la cartera o en la tarjeta de crédito, si es que alguno quedaba tras el dispendio navideño. Porque para lamentarse ya quedará febrero. Entonces, junto a las facturas habituales, aparecerán las de las nuevas colecciones, los plazos de la aspiradora que nos compramos porque estaba muy bien de precio y las de botas o jerseys que llenan ahora el armario. Entonces sí que tocará un nuevo propósito: apretarse el cinturón. Y entonces no será por el cambio del 5 por el 6, si no porque la «f» toma el relevo de la «e».