El equipo de Xosé Couso dejó resuelto el partido en los primeros 30 minutos de juego (19-11) La defensa rojinegra ahogó a la primera línea del Chapela, con Pablo y Durán de nuevo a un gran nivel
19 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.El Portadeza Lalín va camino de finalizar la primera vuelta como un torbellino que arrasa con todos los rivales que encuentra en su camino. Ayer le tocó al Chapela sufrir el vendaval de juego rojinegro. Una extraordinaria defensa y un ataque con recursos cada vez más amplios sustentaron la novena victoria de los hombres de Xosé Couso, capaces de endosarle 33 tantos al conjunto menos goleado de la Liga (hasta ayer con 24,25 goles encajados por partido). Lo cierto es que al Portadeza le resultaron suficientes los 30 primeros minutos de juego para dejar el encuentro visto para sentencia: 19-11. Bien atada la corpulenta primera línea visitante, al Chapela le costó cada vez más sacar provecho de sus ataques. Y es que de poco le valía encontrar algún resquicio en la muralla dezana, cuando después sus lanzadores se las tenían que ver con un magistral Pablo Pedreira (nueve paradas en su media hora en pista). Sólo Cholo, desde el extremo izquierdo, logró tomarle la medida al guardameta del Portadeza, marcando casi la mitad de los tantos de su equipo en el primer tiempo (5 de un total de 11). Y mientras, ante la portería del Chapela los hombres de Abel González se mostraban incapaces de parar la circulación rojinegra, que solía acabar, como no, con un gol de Pincho o de Martín, con siete dianas cada uno al llegar al descanso. El técnico visitante intentó frenar el avance dezano alternando defensas en 6-0 y 5-1, pero el alto ritmo de juego de los locales acabó por colapsar a su equipo. Del 11-8 se pasó así al 19-11 en apenas siete minutos. Los movimientos de jugadores de Couso y los pertinentes ajustes en el juego del Portadeza permitieron al Chapela reducir la desventaja hasta los 5 tantos en el minuto 38 (23-18), pero ahí se acabó el intento de remontada. Durán en la portería, y Diego Siero en el ataque, asumieron el relevo en la dirección dezana con siete paradas el primero y cinco goles del central, que sumó a los dos que ya había conseguido en el primer tiempo. El Portadeza llegó a disfrutar de una máxima renta de nueve tantos mediada la segunda mitad, y acabó el encuentro con los jóvenes Roberto Álvarez, Gustavo y Pachi en pista. Este último disfrutó de muchos minutos, sobre todo en defensa. En parte por la lesión de Rubén, que se tuvo que retirar a poco de iniciarse el partido por un golpe en un dedo.