SIN SODA | O |
18 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.EL MUNICIPIO estradense vive estos días en estado de ansiedad permanente y de conspiración total. Al menos en dos frentes: el político y el comercial. El debate sobre la sucesión de Fraga está haciendo arder los teléfonos de la familia popular. Y no sólo los de los patriarcas que quieren cobrar favores ni los de los alcaldes o diputados a los que se les supone cierta influencia en su feudo particular. También los de los futuros compromisarios, porque cada voto cuenta, y en la guerra Cuíña-Feijóo, parece que aún hay mucho que atar. Cada uno mueve sus hilos. El espectáculo de títeres está a punto de comenzar. No sólo los políticos andan en danza estos días. Los comerciantes también tienen mucho que arreglar. Los de A Estrada se han embarcado en una lucha contra la Federación provincial. No se sienten representados y pretenden forzar un relevo que asegure cuentas claras y reparto de subvenciones con equidad. Si quieren ganar la batalla, necesitan arar. Sólo con el respaldo mayoritario de las demás asociaciones de la provincia podrán forzar una convocatoria de elecciones para despegar al enemigo, el presidente Antonio Regueira, de su sillón presidencial. Los comerciantes han movido pieza, han conseguido presencia social y hasta una entrevista con la directora xeral. Ahora les falta concretar los apoyos para hacer posible un cambio dentro del sistema legal. Su objetivo es reformular el sistema de representatividad. Empezar de cero y eliminar del mapa a la Federación. Pero eso va para largo (si es que va algún día), así que lo más prudente es intentar cambiar las cosas desde dentro y dejar el resto como está. Y en esa lucha no va mal del todo Acoe. Los comerciantes del CCU de Lalín acaban de anunciar que respaldarían a los estradenses siempre que la lucha sea por el cauce legal.